Salud emocional infantil y adolescente con humanidad y ciencia. Acompaño a tu hijo y también a ti como mamá o papá. Berrinches, ansiedad, regulación emocional, culpa parental, altas capacidades y burnout.
Después de unas semanas alejada de mi blog, precisamente por un torbellino de emociones y sobrecarga de trabajo, hoy me siento desde mi espacio de paz y tranquilidad a escribir desde la empatía y la sinceridad que me llevo a iniciar con este proyecto.
Diciembre tiene una forma extraña de sentirse como un abrazo y una despedida al mismo tiempo. Hay luces, posadas, planes y risas; y de pronto, sin razón clara, aparece un nudo en la garganta.
A mis 46 casi 47 años, y con una hija de 7 que ilumina mi vida, la salud de mi mamá en recuperación, podría pensarse que tengo la Navidad «resuelta». Veo la magia en sus ojos y siento un agradecimiento profundo, genuino. Pero, al mismo tiempo, siento el peso del tiempo y la nostalgia de cada año agudizada de las sillas vacías en la mesa, para mi siempre serán Navidad mi abuelito Pepe y mi tia Lory, ellos me enseñaron a disfrutar estas fechas y ahora estoy aprendiendo a darle un nuevo significado con Mayte.
Si te pasa esto, si sientes que estás en una montaña rusa donde pasas de la euforia a la melancolía, quiero que sepas algo fundamental: no estás sola y no estás «mal».
Como pediatra y como paciente de psicología, lo veo y lo demuestro en consulta. Como madre, lo vivo en mi propia piel. Hoy quiero decirte con claridad: es normal sentir nostalgia y alegría a la vez.
¿Por qué nos sentimos así? La ciencia detrás del nudo en la garganta
No eres tú «siendo dramática», es tu cerebro procesando el cierre de un ciclo. Diciembre no es un mes neutro.
Balance de vida: Tu mente revisa inconscientemente el año: lo que lograste, lo que faltó, lo que cambió y lo que dolió.
Memoria emocional activada: Los olores, las canciones y las tradiciones despiertan recuerdos. Y los recuerdos no vienen editados «solo con lo bonito»; vienen con la historia completa, incluyendo a quienes ya no están.
Sobrecarga sensorial: Rutinas rotas, ruido, luces y visitas. Para muchos cerebros (y para los niños), esto se siente como una sobrecarga del sistema nervioso
La trampa de la «Navidad Perfecta» y la Culpa Materna
A este cóctel emocional se le suma la presión. Las redes sociales nos venden cenas de revista, decoraciones impecables y madres con energía inagotable y looks modernos. Pero mi realidad (y quizás la tuya) incluye gestionar el dolor físico, el cansancio y las emociones complejas mientras intentamos hacer que el dinero rinda y crear magia para nuestros hijos.
Y entonces aparece la vieja amiga, la culpa materna con sus famosos «debería»:
«Debería estar feliz todo el tiempo».
«No debería sentirme cansada».
«Debería disfrutar cada segundo».
«Debería agradecer por todo lo que tengo».
Aquí es donde necesitamos romper el mito: Agradecer no borra el cansancio. Agradecer no elimina el duelo. Puedes estar profundamente agradecida por la infancia de tus hijos y, al mismo tiempo, estar triste por tu propia historia o agotada por la logística. Ambas verdades caben en ti.
Cuando los niños también sienten el torbellino
Como pediatra, debo recordarte que tus hijos son también sienten esta intensidad. En ellos, la nostalgia o la sobrecarga rara vez se expresan con palabras elegantes como «estoy melancólico». Además se les suma la expectativa de ser un «niño bueno» para recibir los regalos que han esperado todo el año. Visitar y convivir con parientes que rara vez ven y comer alimentos a los que ellos no están acostumbrados. Por eso se ven como cambios en su conducta:
Berrinches más frecuentes («no sé qué me pasa»).
Apego intenso o necesidad de contacto físico.
Irritabilidad y llanto fácil.
No se están portando mal; al igual que tú, su sistema emocional está lleno.
Herramientas para sobrevivir (y disfrutar) la Navidad Real
No te voy a pedir que «pienses positivo» o que dejes de extrañar. Te voy a dar herramientas de regulación que tal vez puedan ayudar a familias reales:
1. Ponle nombre corto a la emoción.
No necesitas un discurso. Di: «Hoy traigo mezcla: alegría con nostalgia» o «Hoy estoy agradecida, pero me pesa el cuerpo». Nombrar la emoción la ordena, y cuando la ordenas, deja de asustar.
2. El ritual de los 3 minutos.
Cuando sientas el nudo en la garganta o la ansiedad subir:
Pon una mano en el pecho y otra en el abdomen.
Inhala lento en 4 tiempos.
Exhala más lento en 6 tiempos.
Repite 5 veces y di: «Puedo sentir esto y seguir».
3. Una expectativa menos.
Elige conscientemente un «no haré». «No haré la cena perfecta», «No iré a ese compromiso que me drena», «No fingiré que no estoy cansada». No tienes que ir en tacones y con un peinado de salón a la cena de Navidad. Puedes elegir ser feliz, estar comoda y soltar una expectativa te regala más paz que diez propósitos nuevos.
La belleza de la contradicción
Si este diciembre te sientes en un torbellino, tu cuerpo no está fallando: está sintiendo, y sentir es profundamente humano.
Honra la alegría de tus hijos y honra la silla vacía. La gratitud madura entiende que la vida es mezcla de emociones.
Cuéntame en los comentarios:
¿Qué emoción te visita más este diciembre: la nostalgia, la alegría o el cansancio?
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Un acto de valentía, No de fragilidad: Desmontando el estigma
Durante años, la conversación sobre la salud mental ha estado atrapada en un estigma injusto. Como pediatra, lo he escuchado en la consulta, y como paciente, lo he sentido en carne propia. Frases como «y para que vas con el psicologo, si tu estas bien», “yo no estoy loco”, “solo los débiles van al psicólogo”, o “no necesito terapia, puedo solo» «si tomas medicamentos te vas a hacer adicto» han sido el muro que nos impide buscar ayuda. Pero la realidad es otra, y es hora de decirlo en voz alta: ir a terapia es un acto de autocuidado, madurez y amor propio.
Es tan fundamental como llevar a nuestros hijos al pediatra, ir al dentista para una revisión o acudir al nutriólogo. Solo que, en este caso, el órgano que cuidamos es el más complejo y vital de todos: nuestra mente. La terapia psiquiátrica o psicológica no es una herramienta exclusiva para «casos graves» o diagnósticos psiquiátricos; es un espacio de crecimiento para cualquiera que desee conocerse mejor, mejorar sus relaciones, poner límites sanos o, simplemente, aprender a gestionar las emociones que nos hacen humanos: la ansiedad, la tristeza, la culpa o el enojo. Estas emociones no son debilidades; son la brújula de nuestra vida interior.
Mi Propio Camino: De la Adolescencia Silenciosa a la Sobrecarga de la Maternidad
Mi primer contacto con la terapia no fue dramático, sino silencioso. Yo era de esas niñas que pasaban desapercibidas, que no daban conflictos, siempre con buenas calificaciones, pero que por dentro cargaban un peso enorme. En la secundaria, mi mamá, con esa intuición que solo tienen las madres, notó mi conducta. No había un diagnóstico formal, pero sí una dificultad real para adaptarme a la adolescencia y, sobre todo, para transitar el divorcio de mis padres. Aquella psicóloga amiga de la familia fue mi primer salvavidas, recibi terapia persona y grupal, enseñándome que pedir ayuda no solo estaba permitido, sino que era la única forma de avanzar.
La vida me llevó a la universidad, y con ella, a la residencia médica. Fue ahí donde la sobrecarga, la competencia, los turnos interminables y la exposición constante a la enfermedad y la muerte hicieron que mis síntomas volvieran con una fuerza abrumadora. Fue mi primera vez tomando medicación, un paso que, aunque necesario, me hizo sentir frágil y con miedo a ser señalada. Sin embargo, ese proceso me enseñó una lección crucial: la salud mental debe ser tomada de manera formal y seria.
Luego, como muchos, la he dejado y retomado en repetidas ocasiones, creyendo que estaba mejor y envuelta en la rutina del trabajo y las actividades diarias. La vida me ha llevado a entender que la terapia no es un lujo o una solución temporal, sino una necesidad constante.
La pandemia, con su miedo a la muerte y la brutal sobrecarga laboral, fue un recordatorio de que, incluso como médicos, somos humanos y necesitamos apoyo.
Hoy, como pediatra y madre, entiendo que el acompañamiento terapéutico es doblemente fundamental:
Para los profesionales de la salud: Nuestro trabajo diario nos expone a situaciones límite. Requerimos acompañamiento regular para procesar el dolor, la frustración y el burnout que son inherentes a nuestra profesión.
Para las madres: Es vital para manejar la carga mental que implica ser la madre, esposa y profesionista. La terapia me ha ayudado a desmantelar la culpa materna y el prejuicio de querer ser perfecta, permitiéndome criar desde un lugar de mayor paz y empatía.
La Terapia en la Infancia: Una Brújula para la Crianza
Desde mi consultorio, veo a diario cómo el sufrimiento emocional se manifiesta en el cuerpo de los más pequeños: dolores de cabeza, problemas gastrointestinales, insomnio, irritabilidad. El cuerpo de un niño grita lo que su mente aún no puede nombrar. Por eso, el acompañamiento psicológico en la infancia y adolescencia es una inversión temprana que puede transformar su trayectoria emocional.
Es nuestro deber, como padres y profesionales, desmantelar los mitos que nos impiden buscar ayuda para ellos:
Etapa
Mito Frecuente
La Perspectiva Real y Profesional
Infancia
«Es muy pequeño, se le pasará solo.»
Falso. Los niños sienten antes de entender. Los síntomas son señales de alerta que requieren validación y acompañamiento. Lo que no se atiende, se agrava.
«No quiero que lo etiqueten.»
El diagnóstico es una brújula. Nos da un mapa para entender mejor a nuestro hijo y acompañarlo con las herramientas adecuadas. No es una condena, es una guía.
Adolescencia
«Mi hijo no quiere hablar, el tiempo lo arreglará.»
El tiempo no cura lo que se silencia; solo lo entierra. La adolescencia es un caos interno de cambios cerebrales y sociales. La terapia ofrece un espacio neutral y sin juicio para poner orden.
«Debería confiar en mí, no en un extraño.»
El terapeuta no reemplaza la figura parental, la fortalece. El adolescente necesita un espacio donde pueda hablar sin miedo a las expectativas o al juicio familiar.
Adultez
«Ya estoy grande para cambiar.»
Nunca es tarde. La neuroplasticidad cerebral permite el aprendizaje y la sanación a cualquier edad. La terapia es el motor de ese cambio.
«Solo necesito fuerza de voluntad.»
La fuerza de voluntad no es suficiente contra el trauma no resuelto o el agotamiento emocional. La terapia nos enseña a usar nuestra fuerza con inteligencia emocional.
Encontrar a Tu Compañero de Viaje: La Importancia del Rapport
Mi paso por diferentes terapeutas me dejó una enseñanza invaluable que comparto con mis pacientes: no todos los terapeutas son para ti, y eso está bien.
He aprendido que cada profesional tiene su estilo, su corriente y su escuela, y no siempre se acomodan a la situación que estás viviendo en cada momento. Es como un par de zapatos: tienes que buscar con cuál te sientes más cómodo, con cuál tienes más rapport (esa conexión de confianza y empatía) y cuál tiene la experiencia específica para tus necesidades. No te rindas si el primero no funciona; la clave es encontrar a ese compañero de viaje que te haga sentir seguro para mirar hacia adentro.
Romper el Ciclo: Sanar para que No Duela Más
La terapia no es una varita mágica, pero sí es una brújula poderosa. No borra el pasado, pero te enseña a caminar con él sin que te arrastre. En terapia, no se trata de buscar culpables, sino de darle voz a lo que no la tuvo.
Cuando tú, como madre o padre, decides sanar, rompes cadenas invisibles. Sanan tus hijos, aunque no entiendan por qué. Porque empiezas a hablar, a validar sus emociones, a mirar diferente. Porque eliges conscientemente no repetir lo que te dolió en tu propia infancia.
Ir a terapia no es rendirse, es liberarse. Es hacer las paces con tu historia para transformar tu presente y el futuro de quienes vienen después. Es la mayor muestra de amor que puedes darle a tu familia.
¡Tu Historia de Valentía Comienza Hoy!
¿Estás dudando si ir o no? Este es tu recordatorio: hazlo!!. Es el acto de amor propio más valiente que puedes regalarte.
Sigamos Juntos en Este Camino de Crianza y Autocuidado
Gracias por acompañarme en este viaje personal. Abrir mi corazón sobre parte de mi experiencia con la terapia, esperando que tú también te permitas la valentía de cuidarte.
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Una reflexión sobre la humanización de la enseñanza médica y la urgente necesidad de transformar la formación de residentes.
Por: Dra. Skarlett Ruelas Pediatra, mamá, emprendedora, esposa y profesora [@pediatriadetusemociones]
Después de unas semanas de descanso, familia, mudanza, desconexion hospitalaria y nuevos planes futuros, retomo el blog, realmente aunque no había escrito, no estaba en el olvido, estoy trabajando en un proyecto de salud mental en niños y adolescentes y el motivo de esta entrada del blog, tratar de mejorar la enseñanza y la relación profesor alumno con los residentes.
Hoy quiero compartir contigo algo que me tiene dando vueltas en mi cabeza desde hace unos meses, como apoyar emocionalmente a los residentes y como enseñarles. Antes de ser pediatra, profesora o mamá, fui esa residente aparentemente tranquila que no causaba mayores conflictos en mi R1 creo que fui una buena residente, pero al llegar al R2 lloraba en silencio en los pasillos del hospital, fui esa joven médica que sentía que no podía más, con el estómago vacío y el corazón agotado, pero que se levantaba pensando una guardia mas es una guardia menos, con el compromiso de terminar lo que había iniciado y no dejarme aplastar por mis R mas o por mis adscritos. Que incluso renuncie a mi sueño de ser neuropediatra por no exponerme al maltrato en Ciudad de Mexico, al ser la residente de Provincia. Hoy, desde la otra orilla, como la «doctora-maestra» que a veces corrige con firmeza, que no deja su TOC al pedir que pongan colores, se disfracen, decoren con globos los pasillos o que tengan los expedientes ordenados, poco a poco al ir madurando me he ido convirtiendo en la tia de los residentes, la que guarda galletas en la bata, la que les manda piolines en el whatsapp jajaja no todavia no es para tanto pero si les comparto memes y articulos y ellos saben que siempre tendre un abrazo disponible, porque veo mis propias batallas reflejadas en los ojos de mis residentes. Y mi corazón me dice que tenemos que hablar de esto.
Esta no es una entrada académica más. Es una conversación de corazón a corazón, desde mi esperanza hasta la tuya. Porque formar médicos no debería doler.
La Crisis Silenciosa que Debemos Enfrentar
Las cifras son alarmantes pero las historias humanas que hay detrás nos conmueven aún más. En México, estudios recientes revelan que:
Entre el 40-60% de los médicos residentes sufren ansiedad
Más del 30% padecen depresión
El burnout afecta al 24.5% de los residentes, llegando hasta el 55% en algunas especialidades
La presencia de depresión incrementa hasta seis veces el riesgo de deserción académica
Fuente: Análisis de 7 estudios principales con más de 600 residentes médicos [1-8]
Más allá de estos números están las historias reales: la residente de primer año humillada públicamente, el compañero que busca en el alcohol un escape, el joven médico que al límite de su resistencia contempla renunciar a todo.
El Sistema que Heredamos: Cuando la Tradición se Vuelve Tóxica
Hemos heredado un sistema rígido que confunde la exigencia con la humillación. Creemos que «la letra con sangre entra», pero la neurociencia nos ha demostrado algo fundamental: el miedo bloquea el aprendizaje. Un cerebro bajo amenaza no razona con claridad, simplemente sobrevive.
El miedo bloquea el aprendizaje. Un cerebro bajo amenaza no razona con claridad, simplemente sobrevive. Cuando algo nos produce miedo, el cuerpo libera cortisol, una hormona del estrés que afecta negativamente el hipocampo y la amígdala, áreas fundamentales para la memoria y el aprendizaje.
La neurociencia nos enseña que:
Las emociones positivas potencian el aprendizaje al activar la dopamina y fortalecer las conexiones sinápticas
El estrés tóxico deteriora las funciones cognitivas superiores y afecta la capacidad de procesamiento de información
Un ambiente emocionalmente seguro favorece la exploración y el aprendizaje significativo
Como profesora y como alguien que ha vivido ese miedo o que he dudado de mi capacidad y mi vocación medica, he visto cómo las prácticas formativas hostiles no solo dañan a nuestros residentes, sino que perpetúan un ciclo tóxico. Los datos son claros: la depresión incrementa el riesgo de deserción hasta seis veces más (OR=6.5, IC 95% 2.9-14.6, p=0.000) [7]. El burnout duplica este riesgo (OR=2.2, IC 95% 1.07-4.52, p=0.001) [7].
Fuente: Camarillo-Nava et al., 2024 [7]
¿Sabías que en Guatemala, el 85% de los residentes trabajan más de 80 horas semanales? [5] Esto no es formación, es agotamiento sistemático. Nosotros los Mexicanos no nos quedamos tan atrás, se han hecho modificaciones en los reglamentos, contratos y en la norma oficial Mexicana y hoy las guardias son ABCD, lo que significa que se incremento el tiempo entre guardias que antes eran ABC o incluso AB, pero la carga laboral continua los residentes tienen una entrada a las 6am y hora de salida mínimo entre 3 y 4pm, aproximadamente 2 guardias por semana, pero también tienen que hacer tareas, presentaciones, exámenes, y además intentar llevar una vida personal en las pocas horas que les quedan con la mínima energía, es como querer llegar a tu destino con solo la reserva de tu tanque de gasolina. Los residentes en su gran mayoría son jóvenes de 25 a 30 años aproximadamente, viendo que sus amigos están planeando su boda, comprándose el primer carro o incluso teniendo hijos, mientras que ellos siguen viviendo una adolescencia forzada, dependiendo en parte de sus papás, estirando la beca para que alcance para sus tenis, trajes, uniformes, comer fuera de casa o preparar sus snacks y lonche, y pagar la renta en caso de ser foráneos.
La Revolución Silenciosa: Formar sin Romper
Formar sin romper no es bajar la exigencia, es elevar el nivel de humanidad en nuestras aulas y hospitales. Es reconocer que podemos ser exigentes sin ser crueles, rigurosos sin ser despiadados.
Los Pilares de la Transformación:
1. Crear Ambientes Seguros de Aprendizaje
Fomentar espacios donde el error sea una oportunidad de crecimiento, no una fuente de humillación. Esto significa:
Implementar políticas de tolerancia cero contra el maltrato
Establecer límites claros en las horas de trabajo
Crear sistemas de retroalimentación constructiva
Promover la colaboración sobre la competencia tóxica
2. Primeros Auxilios Psicológicos: Una Herramienta Esencial
Como médicos, sabemos dar primeros auxilios físicos, pero ¿Qué pasa con los primeros auxilios emocionales? Aprender a reconocer las señales de alarma en un colega, ofrecer una escucha activa y saber cuándo es momento de buscar ayuda profesional.
Los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) son técnicas de intervención temprana que todo profesional de la salud debería conocer. Estos se basan en el protocolo:
Paso
Acción
Objetivo
Ver
Evaluar la situación y identificar necesidades inmediatas
Reconocer signos de agotamiento o crisis
Escuchar
Establecer contacto empático y brindar contención
Ofrecer apoyo emocional sin juzgar
Vincular
Conectar con recursos de apoyo profesional
Facilitar acceso a ayuda especializada
El Método CALMA para Crisis Emocionales:
Conecta: Establece contacto empático
Acepta: Valida las emociones sin juzgar
Limita: Ayuda a enfocar en el presente
Moviliza: Activa recursos de apoyo
Acompaña: Mantén el seguimiento
3. Detección Temprana: Las Señales que No Podemos Ignorar
Uno como medico adscrito también debe de cuidar de ellos, y muchos se pueden escudar diciendo que su obligación es con los pacientes, pero es algo que esta en nuestro contrato y que también esta escrito de manera moral, les debemos a los jóvenes que vienen detrás de nosotros dar una enseñanza por la enseñanza que nos brindaron los doctores que fueron nuestros maestros cuando éramos residentes. En México, los profesores adjuntos o titulares de las sedes y subsedes, no reciben remuneración económica y seguimos realizando nuestras labores como operativos y con la sobrecarga laboral cada vez mayor a veces es complicado hacer escoleta y dedicar una o dos horas para enseñanza diaria, pero se aprende con cada paciente.
Y como podemos saber que el residente esta en una crisis emocional y que debemos hacer
Algoritmo de Detección de Crisis Emocional en Residentes:
¿El residente presenta?
├── Cambios en rendimiento académico → SÍ → Evaluación inmediata
├── Aislamiento social progresivo → SÍ → Intervención temprana
├── Cambios en apariencia/higiene → SÍ → Apoyo especializado
├── Expresiones de desesperanza → SÍ → Referencia urgente
└── Ausentismo frecuente → SÍ → Seguimiento estructurado
La Era Digital: Cuando la Tecnología Nos Desafía a Ser Más Humanos
En este mundo que avanza acelerado, la inteligencia artificial y la tecnología han irrumpido para suplir algunos aspectos de la medicina, incluso amenazan con hacer desaparecer ciertas especialidades. Sin embargo, nunca podrán sustituir la empatía, el sentimiento y el juicio clínico que solo un ser humano puede ofrecer.
Los residentes de hoy tienen acceso a información más actualizada y constante que nosotros, sus maestros, a través de redes, cursos en línea, journals y libros médicos digitales. Nuestra palabra como médicos tratantes ya no siempre será la más actualizada ni la más correcta, y eso está bien, porque también podemos aprender de ellos, de su frescura, de su capacidad tecnológica y de su necesidad de estar siempre al día. Y aunque a muchos les pegue en su ego, que es uno de los grandes defectos de ser médico, tener el ego bien inflado, ya no somos tan importantes ni tan necesarios para los residentes y si decimos algo que los pone a dudar ellos buscaran la informacion mas actualizada y aunque no se atrevan a corregirte, ellos saben que hay algo nuevo que tu aun no has aprendido aun.
Esto nos desafía a ser mejores mentores, no mejores enciclopedias. Y aceptar que nuestra palabra no siempre será la verdad, ni la mas exacta ni la mas actualizada.
Herramientas Prácticas para el Desborde Emocional
Que puedes hacer si tu como residente sientes que ya no puedes mas, que estas al borde del colapso y de una crisis de ansiedad, que mientras estas de guardia o en el pase de visita quieres llorar y sientes esa opresión en el pecho y tienes que continuar. Pide ayuda! Aun dentro del ambiente mas hostil, siempre hay una enfermera que te conoce por tu nombre, un interno que te admira y te ve como su hermano mayor, o un adscrito que te puede escuchar. Tu eres importante y como un dia Mayte me dijo, mamá esa es solo una opinión y no es la verdad. Si ese medico ascrito te hace sentir que eres un inútil, o que no eres un buen pediatra, recuerda que es solo su opinión, estas en un proceso de aprendizaje y puedes corregir aun los errores y seguir estudiando para ser mejor y demostrarte a ti mismo que puedes hacerlo.
Kit de Supervivencia Emocional para Residentes:
Técnicas de Autorregulación Emocional
Respiración 4-7-8
Esta técnica, popularizada por el Dr. Andrew Weil, es especialmente útil para el manejo del estrés agudo:
Inhala por la nariz contando hasta 4
Mantén la respiración contando hasta 7
Exhala por la boca contando hasta 8
Repite el ciclo 3-4 veces
Esta técnica activa el sistema nervioso parasimpático, reduciendo el cortisol y promoviendo la calma.
Movimiento Consciente
Incorporar movimiento mínimo durante las jornadas extensas ayuda a:
Reducir la tensión muscular acumulada
Mejorar la circulación y oxigenación cerebral
Activar endorfinas naturales que mejoran el estado de ánimo
Técnica de Grounding 5-4-3-2-1:
5 cosas que puedes ver
4 cosas que puedes tocar
3 cosas que puedes escuchar
2 cosas que puedes oler
1 cosa que puedes saborear
Protocolo de Autocuidado Diario:
Mañana: 5 minutos de mindfulness
Durante el turno: Pausas de 2 minutos cada 2 horas
Noche: Registro emocional de 3 minutos
Semanal: Actividad placentera no médica
Ser los Mentores que Hubiéramos Querido Tener
Cada vez que estemos frente a un residente, recordemos que también fuimos esa persona insegura que buscaba orientación. Usemos la empatía como nuestra principal herramienta pedagógica.
Preguntas que Transforman:
«¿Cómo te sientes con este caso?»
«¿Qué necesitas para sentirte más seguro?»
«¿En qué puedo apoyarte hoy?»
«¿Qué has aprendido de esta experiencia?»
Tabla Comparativa: «Métodos de Enseñanza Tradicional vs Humanizada»
Aspecto
Método Tradicional
Método Humanizado
Filosofía
«La letra con sangre entra»
«Formar sin romper»
Manejo del error
Humillación pública
Oportunidad de aprendizaje
Comunicación
Vertical, autoritaria
Horizontal, empática
Evaluación
Punitiva
Formativa
Apoyo emocional
«Aguanta o vete»
Acompañamiento activo
Horas de trabajo
Sin límites
Establecer un limite máximo.
Resultado
Médicos «duros»
Médicos resilientes
La Evidencia Científica que Respalda el Cambio
Los estudios son contundentes. En el análisis de factores de riesgo para deserción académica [7]:
La depresión es el predictor más fuerte de abandono de estudios
Las especialidades de mayor riesgo son anestesiología, medicina interna y gineco-obstetricia
El primer año de residencia es el período de mayor vulnerabilidad
Los factores institucionales (horas de trabajo, ambiente laboral) son modificables
Mi Compromiso Personal (Y mi invitación para ti)
Yo también he sido esa mujer que intenta llegar a todo y siente que no alcanza. Como mamá, esposa, emprendedora y profesora, entiendo la presión de múltiples roles. Pero estoy convencida de que este cambio es posible.
Comienza con una pausa, con una palabra de aliento, con la decisión consciente de ser esa voz que alienta en lugar de la que destruye.
Mi compromiso es:
Mantener galletas, dulces o algo en mi bata, darte chance que vayas por unos tacos y una coca, que te tomes tu cafecito y siempre tener abrazos disponibles y darme tiempo para escucharte.
Corregir con firmeza pero sin humillar
Reconocer cuando no sé algo y aprender junto a mis residentes
Crear espacios seguros para el error y el aprendizaje
Ser la mentora que hubiera querido tener
Pero tambien es necesario tu compromiso como residente:
Conocer a tus pacientes
Estudiar
Autocuidado
Apoyo entre pares
Respeto bilateral
Buen trato a los estudiantes o medicos residentes que vienen detras de ti.
Resiliencia
Aprovechar cada oportunidad de aprendizaje
Recordar por que estas aqui
«El cambio comienza contigo, pero no termina contigo»
Cada residente que se compromete con este movimiento se convierte en una semilla de transformación. No se trata de ser perfecto, sino de ser consciente y comprometido con el cambio.
La medicina necesita profesionales técnicamente excelentes Y emocionalmente saludables. No es una elección entre una cosa u otra; es la única forma sostenible de ejercer esta noble profesión.
Tu compromiso hoy determinará la medicina del mañana.
El Llamado a la Acción
Este es un llamado a la acción. A ti, colega, profesor, residente o estudiante. Te invito a reflexionar: ¿qué legado quieres dejar?
Tu como residente como te estas portando con tus internos y tus preinternos, estas repitiendo la historia de maltrato y humillación y ganando el respeto con miedo?
Tu que eres un medico joven y recién egresado, que tienes el conocimiento fresco y estas a unos años de diferencia de ellos, que aun te confunden con estudiante o residente, como demuestras que eres capaz y que eres el responsable, como separas la amistad de lo laboral, como te ganas el respeto y admiración de los jóvenes estudiantes.
El futuro de la medicina, una más compasiva y humana, está en nuestras manos.
Cómo Puedes Sumarte a Esta Revolución Silenciosa:
Comparte tu historia – Rompe el silencio sobre tu experiencia
Practica la empatía activa – Escucha sin juzgar
Implementa pequeños cambios – Una palabra amable puede cambiar un día
Busca ayuda cuando la necesites – No es debilidad, es sabiduría
Sé el cambio – Modela el comportamiento que quieres ver
Recursos de Apoyo Inmediato
Si Eres Residente y Necesitas Ayuda:
Líneas de Crisis 24/7:
Línea de la Vida: 800 911 2000
Aplicaciones de Apoyo:
Headspace (meditación)
Calm (relajación)
MindShift (manejo de ansiedad)
Señales de Alarma para Buscar Ayuda Profesional:
Pensamientos de autolesión
Uso de sustancias para afrontar el estrés
Aislamiento social extremo
Pérdida significativa de peso o apetito
Insomnio persistente
Reflexión Final: Porque cuidar de nuestras emociones No es opcional
Como pediatra, he aprendido que los niños no necesitan padres perfectos; necesitan padres dispuestos a crecer junto con ellos. De la misma manera, nuestros residentes necesitan mentores dispuestos a evolucionar, a reconocer cuando se han equivocado y a comprometerse con hacer las cosas mejor.
Estamos en el umbral de una revolución que no se hace con pancartas, sino con:
Pequeños actos de bondad en cada interacción diaria
Palabras de aliento que reemplacen la crítica destructiva
La decisión consciente de romper cadenas generacionales de maltrato
Espacios seguros donde el error sea oportunidad de aprendizaje
Modelos de mentoría basados en evidencia neurocientífica
Si tú también crees que podemos formar sin romper, que un sistema que humaniza la enseñanza es posible, acompáñame en esta revolución silenciosa. Porque cuidar de nuestras emociones no es un lujo, es una necesidad para quienes cuidarán de otros.
En un mundo donde la inteligencia artificial avanza, la empatía y el juicio clínico humano son insustituibles. Formemos médicos competentes, pero también compasivos. Exijamos excelencia, pero también ofrezcamos humanidad.
Una última reflexión personal…
Mientras escribo estas líneas, mi hija de 6 años me pregunta por qué trabajo tanto, si estoy de vacaciones. Le explico que ayudo a otros doctores a sentirse mejor para que puedan ayudar a más niños como ella. Me dice: «Entonces eres como una doctora de doctores, mami.» Aun no mi niña, pero lo intentaré.
Y sí, eso es exactamente lo que quiero ser. Una doctora de doctores. Alguien que cuida de quienes cuidan. Alguien que entiende que detrás de cada bata blanca hay un corazón que también necesita ser cuidado.
Si esta entrada tocó tu corazón, si te sentiste identificado/a, si crees que podemos hacer la diferencia, no te quedes callado/a. Comparte tu historia, extiende tu mano, sé la voz que alienta.
Porque al final del día, no seremos recordados por los diagnósticos que hicimos, sino por las vidas que tocamos y los corazones que sanamos. Y eso incluye los nuestros.
Con todo mi cariño y la firme convicción de que el cambio es posible,
Skarlett 💙 Tu pediatra de emociones
P.D.: Si eres residente y estás leyendo esto, quiero que sepas algo: eres más fuerte de lo que crees, más capaz de lo que imaginas, y mereces todo el apoyo del mundo. No estás solo/a en esta batalla. Estamos contigo. 🤗
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Referencias Científicas
[1] Ocampo Valencia, D.B.P., et al. (2022). Prevalencia de depresión, ansiedad y burnout en médicos residentes de nuevo ingreso en Hospitales Angeles del área metropolitana. Acta Médica Grupo Angeles, 20(4), 302-306.
[2] Aguilera, M.L., et al. (2015). Niveles de ansiedad de médicos residentes. Revista Guatemalteca de Cirugía, 21, 22-28.
[3] Carmona Montiel, A.K. (2022). Prevalencia de depresión y ansiedad en los médicos residentes de primer año del Instituto Mexicano del Seguro Social de la Representación Querétaro [Tesis de especialidad]. Universidad Autónoma de Querétaro.
[4] Camarillo-Nava, V.M., et al. (2024). Depresión, ansiedad y burnout, y su asociación con ideación de deserción académica en médicos residentes. Atención Familiar, 25(2), 92-101.
[5] Nava Ríos, S.E., et al. (2025). Niveles de ansiedad y depresión en médicos residentes de un hospital infantil. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, 6(3), 584-607.
[6] World Health Organization. (2022). International Classification of Diseases, 11th Revision (ICD-11). Geneva: WHO.
[7] Quek, T.T., et al. (2019). The Global Prevalence of Anxiety Among Medical Students: A Meta-Analysis. International Journal of Environmental Research and Public Health, 16(15), 2735.
[8] Mao, Y., et al. (2019). A systematic review of depression and anxiety in medical students in China. BMC Medical Education, 19, 327.
Hola Skarlett, te escribo desde los 46 años que tienes hoy. Te escribo para contarte que a pesar de que hoy te sientes confundida entre emociones, tu cuerpo, la escuela, las situaciones familiares, me gustaría que supieras que todo eso que hoy te pesa no será para siempre.
Superando el Bullying: Un Mensaje de Esperanza
Sé que ahora todo te parece complicado, las emociones te abruman y el mundo se siente como un lugar hostil. Te entiendo, porque lo viví contigo. Creces en un cuerpo que aún no terminas de aceptar, rodeada de comentarios que duelen y compañeros que te ponen apodos y te molestan. Pero quiero que te detengas un momento y escuches esto: nada de lo que te digan otras personas define quién eres o quién vas a ser.
Esos compañeros que hoy te molestan, te hacen sentir menos y te cuestionan, desaparecerán con el tiempo. Han pasado más de 20 años y no he vuelto a verlos. ¿Sabes quién sí sigue aquí? Tú, con tu fuerza, tu perseverancia y resiliencia y todo lo lograste gracias a ser como eres. Lograste tus sueños, te convertiste en una mujer con una carrera, una familia y una vida que, aunque llena de altibajos, sigue adelante con determinación y esperanza. No cambies por encajar, porque un día te darás cuenta de que ser diferente es lo que te llevó lejos.
Sé que muchas veces sientes que eres rara y diferente, que te faltan amigos y que, por más que quisieras, el amor no parece llegar. Piensas que no tener novio o esa conexión con alguien especial significa que algo está mal contigo. Pero déjame decirte algo muy importante: no hay nada mal contigo. Lo que hoy ves como ausencias, mañana serán elecciones conscientes. Llegará el amor en el momento justo.
Es verdad que no tienes muchos amigos, pero los que tienes son reales, de esos que te acompañan de corazón, aunque no sean muchos. Aprende a valorar eso, porque más adelante entenderás que la calidad siempre será más importante que la cantidad. Además, ¿sabes quiénes han sido tus mayores aliadas sin que a veces te des cuenta? Tus hermanas. Esas compañeras de juegos, peleas y risas. Son tu refugio y siempre lo serán, incluso cuando la vida las lleve por caminos diferentes. Esas tardes jugando con ellas y los secretos compartidos serán recuerdos que atesorarás siempre.
Tu cuerpo… ah, cómo te cuesta aceptarlo, ¿verdad? Hoy te ves flaca y te da inseguridad. Pues déjame contarte que ese cuerpo, con el tiempo, cambió. Ganaste unos kilos, y sí, ahora te quejas de la lonjita, la panza que asoma, pero aprendiste a ver más allá. Tu cuerpo te ha llevado a lugares que nunca pensaste conocer, y lo que siempre soñaste!!! te permitió la oportunidad de ser mamá, te dio a tu hija. Agradece cada marca, cada estría, cada cicatriz, cada transformación, porque eres más fuerte gracias a él. Esos brazos que hoy te parecen débiles, se volvieron el refugio de tu hija. Aprende a amar y cuidar ese cuerpo porque, aunque no lo creas ahora, será tu aliado.
El divorcio de nuestros papás dolió, lo sé. Pero, con el tiempo, aprenderás a encontrar estabilidad dentro de ti. De esa etapa surgirán dos cosas importantes: tu fortaleza y el lazo con mamá. Mamá siempre estuvo ahí, aun cuando parecía que nadie más podía entenderte. Con amor y paciencia, te llevó a terapia en un tiempo donde la salud mental no era tema común. Rompió tabúes y te apoyó incondicionalmente, incluso cuando tú no sabías cómo seguir adelante. Gracias a ella estás aquí, convertida en una mujer resiliente, plena y con el corazón lleno de gratitud. Mamá es y será siempre nuestro faro en la tormenta. Y tu papá no se irá, el siempre estará ahí, te seguirá llevando día con día a la preparatoria, a la universidad y hoy compartes momentos con el como un gran abuelo al lado de tu niña.
Y claro, no puedo dejar de mencionar a tu tía Lory. Su cariño y su presencia dejaron una huella enorme y fueron un pilar en nuestra vida. La extraño, pero cada recuerdo que nos dejó es un tesoro. Su amor, su presencia y los momentos compartidos que nos dejó serán siempre un refugio en los días grises.
Y hablando de grandes figuras en tu vida, ¿Cómo no pensar en Pepe? Tu abuelito, ese hombre tan inteligente, que tiene respuestas para todo, siempre con una palabra sabia y acertada. Pero lo que más te impacta de él no es sólo su mente brillante, sino la ternura con la que te mira, el cariño con el que te escucha, la forma en que sabe hacerte sentir especial con pequeños gestos. Cada momento con él es un regalo, y aunque no estará físicamente por siempre, su presencia y su ejemplo vivirán en ti toda la vida.
Así que respira profundo, porque, aunque hoy todo parezca un caos, lo mejor está por venir. Vas a batallar, tampoco voy a mentirte, la vida de adulto no es fácil, y hay cosas más complicadas por vivir, sufrirás y al final llegaras a conocer el amor, a construir una familia, a cumplir sueños que ni siquiera te has imaginado. Tus amigos serán pocos, pero valdrán oro. Tus hermanas seguirán siendo tus compañeras de vida. Y tus estrellas en el cielo y tu mamá siempre estarán contigo, de una forma u otra, acompañándote en cada paso que des.
Sé que ahora te sientes pequeña, sola y confundida, pero quiero que sepas algo: lo lograste. No sólo sobreviviste al bullying, los complejos y el caos familiar, sino que floreciste. Lograste convertirte en mamá, esposa, en doctora y emprendedora, y aunque el camino sea difícil, estarás orgullosa de lo que has logrado. Cada herida sanada y cada lágrima derramada fueron necesarias para construir la persona que soy hoy: tú, más fuerte, más plena y agradecida con la vida.
Confía en ti, confía en los que te aman, respira y sigue adelante. Lo mejor aun está por venir y aun aquí a los 46 años se que siguen procesos complicados que superar, muchos países por conocer, experiencias por vivir. No te exijas tanto, date la oportunidad de equivocarte y de aprender de los errores.
✨ Ser mamá no es fácil, pero ¿sabes qué? lo estás haciendo increíble. ✨ A diario nos exigimos ser perfectas, cumplir con todo y siempre tener la respuesta correcta. Pero lo único que tus hijos necesitan es a ti, tal y como eres 💕
🌟 La carga mental de buscar la perfección puede ser agotadora. Planear, organizar, preocuparte por cada detalle y buscar siempre «hacerlo mejor» puede hacerte sentir abrumada. Trabajo, casa, maternidad, relación de pareja, aspecto físico. Es momento de liberar esa presión y recordar que, incluso con tus errores, eres una madre maravillosa. Tus hijos no buscan perfección, buscan conexión. 💖
🌸 Una mamá real es suficiente. Con sus risas, aprendizajes y hasta con sus momentos de duda. Ser auténtica y conectarte con tus hijos es el mayor regalo que puedes darles.
📌 Recuerda: Tu imperfección te hace única y especial. Hoy, date permiso de amarte tal y como eres. ❤️
💬 ¿Qué piensas sobre la presión de ser la mamá «perfecta»? ¡Cuéntame en los comentarios! 👇