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A mi yo adolescente: lo logramos

Adolescencia, resiliencia y crecimiento personal

Hola, Skarlett:

Te escribo desde los 46 años que tienes hoy.

Te escribo porque sé que ahora estás confundida. Hay días en los que las emociones, tu cuerpo, la escuela y lo que está pasando en nuestra familia parecen demasiado al mismo tiempo.

Me gustaría que pudieras saber algo que entonces nadie puede asegurarte: todo eso que hoy te pesa no será para siempre.

Sé que a veces el mundo se siente como un lugar hostil.

Estás creciendo en un cuerpo que todavía no terminas de aceptar, mientras escuchas comentarios que duelen. Hay compañeros que te ponen apodos, se burlan de ti y consiguen que algunas de esas palabras se queden dando vueltas en tu cabeza mucho después de que ellos se han ido.

Pero quiero que recuerdes algo:

Lo que otras personas digan de ti no determina quién eres ni quién vas a llegar a ser.

Muchos de esos compañeros dejarán de formar parte de tu vida. Han pasado décadas y casi ninguno de ellos sigue en ella.

¿Sabes quién sí sigue aquí?

Tú.

Con tus inseguridades y tus contradicciones, pero también con esa perseverancia que ahora todavía no sabes reconocer en ti.

No voy a decirte que todo lo que lograste ocurrió gracias a lo que sufriste. El bullying no era algo que necesitaras vivir para hacerte fuerte.

Nada de aquello era necesario para que fueras valiosa.

Pero con el tiempo aprendiste a darle significado a algunas heridas y a construir algo diferente con lo que te tocó vivir.

Vas a cumplir muchos de los sueños que ahora parecen lejanos. Vas a construir una carrera, una familia y una vida que tendrá momentos maravillosos y otros profundamente difíciles.

Y poco a poco vas a entender algo que ahora te cuesta mucho:

No necesitas cambiar para merecer pertenecer.

Sé que muchas veces te sientes rara y diferente.

También sé que te preocupa no tener muchos amigos, que miras alrededor y te preguntas por qué el amor parece llegarles a otros antes que a ti. Piensas que no tener novio o no encontrar esa conexión especial significa que quizá te falta algo.

Con el tiempo entenderás que tu valor no depende de tener pareja.

El amor llegará de distintas maneras y en momentos que ahora no alcanzas a imaginar.

Y tus amigos seguirán siendo pocos.

Eso tampoco estará mal.

Aprenderás que algunas relaciones valen precisamente porque pueden ser pocas y profundas. Habrá personas que permanecerán, otras que se irán y algunas que aparecerán cuando menos lo esperes.

Y también descubrirás que algunas de tus mayores compañeras ya estaban ahí.

Tus hermanas.

Compañeras de juegos, discusiones, risas, complicidades y secretos.

La vida las llevará por caminos distintos, pero muchas de esas tardes juntas se convertirán en recuerdos que seguirán acompañándote muchos años después.

Tu cuerpo

Ah, tu cuerpo.

Cuánto te cuesta mirarlo con cariño.

Hoy lo ves demasiado flaco y encuentras defectos donde también hay simplemente un cuerpo creciendo.

Con los años va a cambiar muchas veces.

Y no siempre será fácil reconciliarte con él.

Pero poco a poco aprenderás a mirarlo menos desde lo que crees que debería parecer y más desde todo lo que te permite vivir.

Ese cuerpo te llevará a lugares que todavía no conoces.

Trabajará jornadas interminables contigo.

Caminará ciudades y países.

Se cansará, enfermará, cambiará y volverá a levantarse.

Y un día hará posible algo que hoy sueñas sin saber siquiera cómo será:

Ser mamá.

Tu cuerpo llevará a tu hija y tus brazos se convertirán en uno de sus refugios.

Así que cuídalo.

No porque tenga que cumplir con determinada forma, sino porque es el cuerpo desde el que vas a vivir toda esta historia.

Nuestra familia también va a cambiar

El divorcio de nuestros papás duele.

Lo sé.

Durante mucho tiempo vas a intentar entender cosas que quizá todavía no tienes edad para comprender.

Con los años descubrirás que una familia también puede reorganizarse sin que desaparezcan necesariamente todos sus vínculos.

Mamá estará ahí.

Con amor y paciencia te llevará a terapia en una época en la que hablar de salud mental todavía no era algo habitual.

Hizo algo que ahora, desde la distancia, puedes comprender mejor: pidió ayuda cuando tú todavía no sabías cómo pedirla.

Y eso importa muchísimo.

Mamá seguirá siendo una figura fundamental en nuestra vida.

Nuestro refugio en muchos momentos difíciles.

Pero papá tampoco desaparecerá.

Seguirá acompañándote. Te llevará a la preparatoria, después a la universidad y muchos años más tarde lo verás construir otro vínculo que ahora ni siquiera puedes imaginar: el de abuelo con tu niña.

Las relaciones cambian.

Las familias también.

Y descubrirás que una historia puede contener dolor y amor al mismo tiempo.

También quiero hablarte de la tía Lory.

Su cariño y su presencia dejarán una huella enorme en nuestra vida.

Llegará un momento en el que ya no estará físicamente y la vas a extrañar muchísimo.

Pero los recuerdos que construiste con ella seguirán apareciendo inesperadamente: en una conversación, una fecha, una anécdota o alguno de esos días grises en los que necesitamos recordar a quienes alguna vez fueron hogar.

Y, por supuesto, Pepe.

Tu abuelito.

Ese hombre tan inteligente que parece tener una respuesta para todo.

Con los años quizá recuerdes menos algunas de sus palabras exactas, pero no vas a olvidar cómo te hacía sentir.

Su mirada.

Su ternura.

Su manera de escucharte.

Esos pequeños gestos con los que conseguía hacerte sentir importante.

Ésa será una de las cosas que permanecerán.

No todo va a ser fácil

Quisiera poder decirte que después de la adolescencia todo se acomoda.

No sería verdad.

Vas a batallar.

La vida adulta también será complicada.

Habrá pérdidas, decepciones, equivocaciones, decisiones difíciles y momentos en los que volverás a sentirte tan confundida como ahora.

Algunas heridas tardarán mucho más en sanar de lo que imaginabas.

Pero también llegará muchísimo que hoy no puedes ver.

Llegará el amor.

Construirás una familia.

Serás mamá.

Serás doctora.

Enseñarás.

Acompañarás a otros niños y adolescentes.

Viajarás.

Conocerás lugares que ahora sólo existen en tu imaginación.

Tendrás proyectos que todavía no sabes nombrar.

Y también volverás muchas veces a empezar.

Lo logramos

Sé que hoy te sientes pequeña, sola y confundida.

Durante mucho tiempo pensé que podía decirte simplemente: “sobreviviste a todo aquello y por eso eres fuerte”.

Ahora lo veo diferente.

No tenías que sufrir para demostrar que podías ser fuerte.

No necesitabas que te lastimaran para aprender resiliencia.

Eras una adolescente intentando comprenderse mientras hacía lo mejor que podía con las herramientas que tenía.

Y eso ya era suficiente.

Hoy puedo mirar hacia atrás y decirte:

Lo logramos.

No porque la vida se haya vuelto perfecta.

No porque ya no tengamos miedo.

No porque todas las heridas hayan desaparecido.

Lo logramos porque seguimos creciendo.

Porque aprendimos a pedir ayuda.

Porque nos equivocamos y volvimos a empezar.

Porque seguimos aprendiendo a tratarnos con un poco más de compasión.

Y porque aquella adolescente que alguna vez pensó que no encajaba terminó construyendo una vida en la que muchas de las cosas que la hacían sentirse diferente encontraron un lugar.

Todavía a los 46 años quedan procesos complicados que atravesar.

Quedan lugares por conocer.

Personas por encontrar.

Libros por leer.

Experiencias por vivir.

Errores por cometer.

Y muchas cosas por aprender.

Así que no te exijas tanto.

No tienes que saber todavía quién vas a ser.

Date permiso de equivocarte.

De cambiar de opinión.

De pedir ayuda.

De descansar.

De aprender.

Y de crecer a tu propio ritmo.

No necesitabas ser menos rara, menos sensible ni más parecida a los demás. Necesitabas tiempo para conocerte.

Y sí, Skarlett:

Lo logramos.

No porque hayamos dejado de tener miedo, sino porque seguimos caminando con él.


Con todo mi amor,
Tu yo del futuro

4 respuestas a «A mi yo adolescente: lo logramos»

  1. Avatar de Elizabeth Jones
    Elizabeth Jones

    Doctora, la conocí durante los primeros meses de mi internado hace ya algunos años y a menudo la recuerdo con mucho cariño y agradecimiento por todo lo que me enseñó, no solo como médico sino como persona. La admiro mucho, gracias por compartir este blog, me encantó!!

  2. Avatar de Blanca Sánchez
    Blanca Sánchez

    Bellas palabras! Yo conocí a esa niña Skarlet, hermosa, servicial, sonriente, una excelente amiga. Para mi fuiste una amiga grandiosa! (Y si de alguna forma te hice sentir mal, lo lamento con todo mi corazón. Nunca fue mi intención 😔) Y estoy completamente segura que la Scarlet actual es una versión mucho mas maravillosa que la que yo conocí . Te recuerdo con mucho cariño, entre mis 3 o 4 mejores amigos de la secu. Te mando un fuerte abrazo 🤗
    Blanca

    1. Avatar de Skarlett Ruelas

      Claro q no !! Tu siempre fuiste un gran apoyo en mi adolescencia te recuerdo con mucho cariño !!!

    2. Avatar de Skarlett Ruelas

      Muchos abrazos de regreso

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