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Ir a terapia no te hace débil: Mi viaje, de la adolescencia a la maternidad

Un acto de valentía, No de fragilidad: Desmontando el estigma

Durante años, la conversación sobre la salud mental ha estado atrapada en un estigma injusto. Como pediatra, lo he escuchado en la consulta, y como paciente, lo he sentido en carne propia. Frases como «y para que vas con el psicologo, si tu estas bien», “yo no estoy loco”, “solo los débiles van al psicólogo”, o “no necesito terapia, puedo solo» «si tomas medicamentos te vas a hacer adicto» han sido el muro que nos impide buscar ayuda. Pero la realidad es otra, y es hora de decirlo en voz alta: ir a terapia es un acto de autocuidado, madurez y amor propio.

Es tan fundamental como llevar a nuestros hijos al pediatra, ir al dentista para una revisión o acudir al nutriólogo. Solo que, en este caso, el órgano que cuidamos es el más complejo y vital de todos: nuestra mente. La terapia psiquiátrica o psicológica no es una herramienta exclusiva para «casos graves» o diagnósticos psiquiátricos; es un espacio de crecimiento para cualquiera que desee conocerse mejor, mejorar sus relaciones, poner límites sanos o, simplemente, aprender a gestionar las emociones que nos hacen humanos: la ansiedad, la tristeza, la culpa o el enojo. Estas emociones no son debilidades; son la brújula de nuestra vida interior.

  • Mi Propio Camino: De la Adolescencia Silenciosa a la Sobrecarga de la Maternidad

Mi primer contacto con la terapia no fue dramático, sino silencioso. Yo era de esas niñas que pasaban desapercibidas, que no daban conflictos, siempre con buenas calificaciones, pero que por dentro cargaban un peso enorme. En la secundaria, mi mamá, con esa intuición que solo tienen las madres, notó mi conducta. No había un diagnóstico formal, pero sí una dificultad real para adaptarme a la adolescencia y, sobre todo, para transitar el divorcio de mis padres. Aquella psicóloga amiga de la familia fue mi primer salvavidas, recibi terapia persona y grupal, enseñándome que pedir ayuda no solo estaba permitido, sino que era la única forma de avanzar.

La vida me llevó a la universidad, y con ella, a la residencia médica. Fue ahí donde la sobrecarga, la competencia, los turnos interminables y la exposición constante a la enfermedad y la muerte hicieron que mis síntomas volvieran con una fuerza abrumadora. Fue mi primera vez tomando medicación, un paso que, aunque necesario, me hizo sentir frágil y con miedo a ser señalada. Sin embargo, ese proceso me enseñó una lección crucial: la salud mental debe ser tomada de manera formal y seria.

Luego, como muchos, la he dejado y retomado en repetidas ocasiones, creyendo que estaba mejor y envuelta en la rutina del trabajo y las actividades diarias. La vida me ha llevado a entender que la terapia no es un lujo o una solución temporal, sino una necesidad constante.

La pandemia, con su miedo a la muerte y la brutal sobrecarga laboral, fue un recordatorio de que, incluso como médicos, somos humanos y necesitamos apoyo.

Hoy, como pediatra y madre, entiendo que el acompañamiento terapéutico es doblemente fundamental:

  1. Para los profesionales de la salud: Nuestro trabajo diario nos expone a situaciones límite. Requerimos acompañamiento regular para procesar el dolor, la frustración y el burnout que son inherentes a nuestra profesión.
  2. Para las madres: Es vital para manejar la carga mental que implica ser la madre, esposa y profesionista. La terapia me ha ayudado a desmantelar la culpa materna y el prejuicio de querer ser perfecta, permitiéndome criar desde un lugar de mayor paz y empatía.
  • La Terapia en la Infancia: Una Brújula para la Crianza

Desde mi consultorio, veo a diario cómo el sufrimiento emocional se manifiesta en el cuerpo de los más pequeños: dolores de cabeza, problemas gastrointestinales, insomnio, irritabilidad. El cuerpo de un niño grita lo que su mente aún no puede nombrar. Por eso, el acompañamiento psicológico en la infancia y adolescencia es una inversión temprana que puede transformar su trayectoria emocional.

Es nuestro deber, como padres y profesionales, desmantelar los mitos que nos impiden buscar ayuda para ellos:

EtapaMito FrecuenteLa Perspectiva Real y Profesional
Infancia«Es muy pequeño, se le pasará solo.»Falso. Los niños sienten antes de entender. Los síntomas son señales de alerta que requieren validación y acompañamiento. Lo que no se atiende, se agrava.
 «No quiero que lo etiqueten.»El diagnóstico es una brújula. Nos da un mapa para entender mejor a nuestro hijo y acompañarlo con las herramientas adecuadas. No es una condena, es una guía.
Adolescencia«Mi hijo no quiere hablar, el tiempo lo arreglará.»El tiempo no cura lo que se silencia; solo lo entierra. La adolescencia es un caos interno de cambios cerebrales y sociales. La terapia ofrece un espacio neutral y sin juicio para poner orden.
 «Debería confiar en mí, no en un extraño.»El terapeuta no reemplaza la figura parental, la fortalece. El adolescente necesita un espacio donde pueda hablar sin miedo a las expectativas o al juicio familiar.
Adultez«Ya estoy grande para cambiar.»Nunca es tarde. La neuroplasticidad cerebral permite el aprendizaje y la sanación a cualquier edad. La terapia es el motor de ese cambio.
 «Solo necesito fuerza de voluntad.»La fuerza de voluntad no es suficiente contra el trauma no resuelto o el agotamiento emocional. La terapia nos enseña a usar nuestra fuerza con inteligencia emocional.
  • Encontrar a Tu Compañero de Viaje: La Importancia del Rapport

Mi paso por diferentes terapeutas me dejó una enseñanza invaluable que comparto con mis pacientes: no todos los terapeutas son para ti, y eso está bien.

He aprendido que cada profesional tiene su estilo, su corriente y su escuela, y no siempre se acomodan a la situación que estás viviendo en cada momento. Es como un par de zapatos: tienes que buscar con cuál te sientes más cómodo, con cuál tienes más rapport (esa conexión de confianza y empatía) y cuál tiene la experiencia específica para tus necesidades. No te rindas si el primero no funciona; la clave es encontrar a ese compañero de viaje que te haga sentir seguro para mirar hacia adentro.

  • Romper el Ciclo: Sanar para que No Duela Más

La terapia no es una varita mágica, pero sí es una brújula poderosa. No borra el pasado, pero te enseña a caminar con él sin que te arrastre. En terapia, no se trata de buscar culpables, sino de darle voz a lo que no la tuvo.

Cuando tú, como madre o padre, decides sanar, rompes cadenas invisibles. Sanan tus hijos, aunque no entiendan por qué. Porque empiezas a hablar, a validar sus emociones, a mirar diferente. Porque eliges conscientemente no repetir lo que te dolió en tu propia infancia.

Ir a terapia no es rendirse, es liberarse. Es hacer las paces con tu historia para transformar tu presente y el futuro de quienes vienen después. Es la mayor muestra de amor que puedes darle a tu familia.

¡Tu Historia de Valentía Comienza Hoy!

¿Estás dudando si ir o no? Este es tu recordatorio: hazlo!!. Es el acto de amor propio más valiente que puedes regalarte.

Sigamos Juntos en Este Camino de Crianza y Autocuidado

Gracias por acompañarme en este viaje personal. Abrir mi corazón sobre parte de mi experiencia con la terapia, esperando que tú también te permitas la valentía de cuidarte.

Si este artículo resonó contigo, te invito a compartirlo con esa persona que sabes que lo necesita. Juntos podemos seguir rompiendo el estigma sobre la salud mental.

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Publicado en carga mental, Depresion, Enseñanza, Residencia, Salud Mental

🩺 Formar sin romper: Crisis emocional en Residentes: Un llamado a la acción

Una reflexión sobre la humanización de la enseñanza médica y la urgente necesidad de transformar la formación de residentes.


Por: Dra. Skarlett Ruelas
Pediatra, mamá, emprendedora, esposa y profesora
[@pediatriadetusemociones]


Después de unas semanas de descanso, familia, mudanza, desconexion hospitalaria y nuevos planes futuros, retomo el blog, realmente aunque no había escrito, no estaba en el olvido, estoy trabajando en un proyecto de salud mental en niños y adolescentes y el motivo de esta entrada del blog, tratar de mejorar la enseñanza y la relación profesor alumno con los residentes.

Hoy quiero compartir contigo algo que me tiene dando vueltas en mi cabeza desde hace unos meses, como apoyar emocionalmente a los residentes y como enseñarles. Antes de ser pediatra, profesora o mamá, fui esa residente aparentemente tranquila que no causaba mayores conflictos en mi R1 creo que fui una buena residente, pero al llegar al R2 lloraba en silencio en los pasillos del hospital, fui esa joven médica que sentía que no podía más, con el estómago vacío y el corazón agotado, pero que se levantaba pensando una guardia mas es una guardia menos, con el compromiso de terminar lo que había iniciado y no dejarme aplastar por mis R mas o por mis adscritos. Que incluso renuncie a mi sueño de ser neuropediatra por no exponerme al maltrato en Ciudad de Mexico, al ser la residente de Provincia. Hoy, desde la otra orilla, como la «doctora-maestra» que a veces corrige con firmeza, que no deja su TOC al pedir que pongan colores, se disfracen, decoren con globos los pasillos o que tengan los expedientes ordenados, poco a poco al ir madurando me he ido convirtiendo en la tia de los residentes, la que guarda galletas en la bata, la que les manda piolines en el whatsapp jajaja no todavia no es para tanto pero si les comparto memes y articulos y ellos saben que siempre tendre un abrazo disponible, porque veo mis propias batallas reflejadas en los ojos de mis residentes. Y mi corazón me dice que tenemos que hablar de esto.

Esta no es una entrada académica más. Es una conversación de corazón a corazón, desde mi esperanza hasta la tuya. Porque formar médicos no debería doler.

La Crisis Silenciosa que Debemos Enfrentar

Las cifras son alarmantes pero las historias humanas que hay detrás nos conmueven aún más. En México, estudios recientes revelan que:

  • Entre el 40-60% de los médicos residentes sufren ansiedad
  • Más del 30% padecen depresión
  • El burnout afecta al 24.5% de los residentes, llegando hasta el 55% en algunas especialidades
  • La presencia de depresión incrementa hasta seis veces el riesgo de deserción académica

Fuente: Análisis de 7 estudios principales con más de 600 residentes médicos [1-8]

Más allá de estos números están las historias reales: la residente de primer año humillada públicamente, el compañero que busca en el alcohol un escape, el joven médico que al límite de su resistencia contempla renunciar a todo.

El Sistema que Heredamos: Cuando la Tradición se Vuelve Tóxica

Hemos heredado un sistema rígido que confunde la exigencia con la humillación. Creemos que «la letra con sangre entra», pero la neurociencia nos ha demostrado algo fundamental: el miedo bloquea el aprendizaje. Un cerebro bajo amenaza no razona con claridad, simplemente sobrevive.

El miedo bloquea el aprendizaje. Un cerebro bajo amenaza no razona con claridad, simplemente sobrevive. Cuando algo nos produce miedo, el cuerpo libera cortisol, una hormona del estrés que afecta negativamente el hipocampo y la amígdala, áreas fundamentales para la memoria y el aprendizaje.

La neurociencia nos enseña que:

  • Las emociones positivas potencian el aprendizaje al activar la dopamina y fortalecer las conexiones sinápticas
  • El estrés tóxico deteriora las funciones cognitivas superiores y afecta la capacidad de procesamiento de información
  • Un ambiente emocionalmente seguro favorece la exploración y el aprendizaje significativo

Como profesora y como alguien que ha vivido ese miedo o que he dudado de mi capacidad y mi vocación medica, he visto cómo las prácticas formativas hostiles no solo dañan a nuestros residentes, sino que perpetúan un ciclo tóxico. Los datos son claros: la depresión incrementa el riesgo de deserción hasta seis veces más (OR=6.5, IC 95% 2.9-14.6, p=0.000) [7]. El burnout duplica este riesgo (OR=2.2, IC 95% 1.07-4.52, p=0.001) [7].

Fuente: Camarillo-Nava et al., 2024 [7]

¿Sabías que en Guatemala, el 85% de los residentes trabajan más de 80 horas semanales? [5] Esto no es formación, es agotamiento sistemático. Nosotros los Mexicanos no nos quedamos tan atrás, se han hecho modificaciones en los reglamentos, contratos y en la norma oficial Mexicana y hoy las guardias son ABCD, lo que significa que se incremento el tiempo entre guardias que antes eran ABC o incluso AB, pero la carga laboral continua los residentes tienen una entrada a las 6am y hora de salida mínimo entre 3 y 4pm, aproximadamente 2 guardias por semana, pero también tienen que hacer tareas, presentaciones, exámenes, y además intentar llevar una vida personal en las pocas horas que les quedan con la mínima energía, es como querer llegar a tu destino con solo la reserva de tu tanque de gasolina. Los residentes en su gran mayoría son jóvenes de 25 a 30 años aproximadamente, viendo que sus amigos están planeando su boda, comprándose el primer carro o incluso teniendo hijos, mientras que ellos siguen viviendo una adolescencia forzada, dependiendo en parte de sus papás, estirando la beca para que alcance para sus tenis, trajes, uniformes, comer fuera de casa o preparar sus snacks y lonche, y pagar la renta en caso de ser foráneos.

La Revolución Silenciosa: Formar sin Romper

Formar sin romper no es bajar la exigencia, es elevar el nivel de humanidad en nuestras aulas y hospitales. Es reconocer que podemos ser exigentes sin ser crueles, rigurosos sin ser despiadados.

Los Pilares de la Transformación:

1. Crear Ambientes Seguros de Aprendizaje

Fomentar espacios donde el error sea una oportunidad de crecimiento, no una fuente de humillación. Esto significa:

  • Implementar políticas de tolerancia cero contra el maltrato
  • Establecer límites claros en las horas de trabajo
  • Crear sistemas de retroalimentación constructiva
  • Promover la colaboración sobre la competencia tóxica

2. Primeros Auxilios Psicológicos: Una Herramienta Esencial

Como médicos, sabemos dar primeros auxilios físicos, pero ¿Qué pasa con los primeros auxilios emocionales? Aprender a reconocer las señales de alarma en un colega, ofrecer una escucha activa y saber cuándo es momento de buscar ayuda profesional.

Los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) son técnicas de intervención temprana que todo profesional de la salud debería conocer. Estos se basan en el protocolo:

PasoAcciónObjetivo
VerEvaluar la situación y identificar necesidades inmediatasReconocer signos de agotamiento o crisis
EscucharEstablecer contacto empático y brindar contenciónOfrecer apoyo emocional sin juzgar
VincularConectar con recursos de apoyo profesionalFacilitar acceso a ayuda especializada

El Método CALMA para Crisis Emocionales:

  • Conecta: Establece contacto empático
  • Acepta: Valida las emociones sin juzgar
  • Limita: Ayuda a enfocar en el presente
  • Moviliza: Activa recursos de apoyo
  • Acompaña: Mantén el seguimiento

3. Detección Temprana: Las Señales que No Podemos Ignorar

Uno como medico adscrito también debe de cuidar de ellos, y muchos se pueden escudar diciendo que su obligación es con los pacientes, pero es algo que esta en nuestro contrato y que también esta escrito de manera moral, les debemos a los jóvenes que vienen detrás de nosotros dar una enseñanza por la enseñanza que nos brindaron los doctores que fueron nuestros maestros cuando éramos residentes. En México, los profesores adjuntos o titulares de las sedes y subsedes, no reciben remuneración económica y seguimos realizando nuestras labores como operativos y con la sobrecarga laboral cada vez mayor a veces es complicado hacer escoleta y dedicar una o dos horas para enseñanza diaria, pero se aprende con cada paciente.

Y como podemos saber que el residente esta en una crisis emocional y que debemos hacer

Algoritmo de Detección de Crisis Emocional en Residentes:

¿El residente presenta?

├── Cambios en rendimiento académico → SÍ → Evaluación inmediata

├── Aislamiento social progresivo → SÍ → Intervención temprana

├── Cambios en apariencia/higiene → SÍ → Apoyo especializado

├── Expresiones de desesperanza → SÍ → Referencia urgente

└── Ausentismo frecuente → SÍ → Seguimiento estructurado

La Era Digital: Cuando la Tecnología Nos Desafía a Ser Más Humanos

En este mundo que avanza acelerado, la inteligencia artificial y la tecnología han irrumpido para suplir algunos aspectos de la medicina, incluso amenazan con hacer desaparecer ciertas especialidades. Sin embargo, nunca podrán sustituir la empatía, el sentimiento y el juicio clínico que solo un ser humano puede ofrecer.

Los residentes de hoy tienen acceso a información más actualizada y constante que nosotros, sus maestros, a través de redes, cursos en línea, journals y libros médicos digitales. Nuestra palabra como médicos tratantes ya no siempre será la más actualizada ni la más correcta, y eso está bien, porque también podemos aprender de ellos, de su frescura, de su capacidad tecnológica y de su necesidad de estar siempre al día. Y aunque a muchos les pegue en su ego, que es uno de los grandes defectos de ser médico, tener el ego bien inflado, ya no somos tan importantes ni tan necesarios para los residentes y si decimos algo que los pone a dudar ellos buscaran la informacion mas actualizada y aunque no se atrevan a corregirte, ellos saben que hay algo nuevo que tu aun no has aprendido aun.

Esto nos desafía a ser mejores mentores, no mejores enciclopedias. Y aceptar que nuestra palabra no siempre será la verdad, ni la mas exacta ni la mas actualizada.

Herramientas Prácticas para el Desborde Emocional

Que puedes hacer si tu como residente sientes que ya no puedes mas, que estas al borde del colapso y de una crisis de ansiedad, que mientras estas de guardia o en el pase de visita quieres llorar y sientes esa opresión en el pecho y tienes que continuar. Pide ayuda! Aun dentro del ambiente mas hostil, siempre hay una enfermera que te conoce por tu nombre, un interno que te admira y te ve como su hermano mayor, o un adscrito que te puede escuchar. Tu eres importante y como un dia Mayte me dijo, mamá esa es solo una opinión y no es la verdad. Si ese medico ascrito te hace sentir que eres un inútil, o que no eres un buen pediatra, recuerda que es solo su opinión, estas en un proceso de aprendizaje y puedes corregir aun los errores y seguir estudiando para ser mejor y demostrarte a ti mismo que puedes hacerlo.

Kit de Supervivencia Emocional para Residentes:

Técnicas de Autorregulación Emocional

Respiración 4-7-8

Esta técnica, popularizada por el Dr. Andrew Weil, es especialmente útil para el manejo del estrés agudo:

  1. Inhala por la nariz contando hasta 4
  2. Mantén la respiración contando hasta 7
  3. Exhala por la boca contando hasta 8
  4. Repite el ciclo 3-4 veces

Esta técnica activa el sistema nervioso parasimpático, reduciendo el cortisol y promoviendo la calma.

Movimiento Consciente

Incorporar movimiento mínimo durante las jornadas extensas ayuda a:

  • Reducir la tensión muscular acumulada
  • Mejorar la circulación y oxigenación cerebral
  • Activar endorfinas naturales que mejoran el estado de ánimo

Técnica de Grounding 5-4-3-2-1:

  • 5 cosas que puedes ver
  • 4 cosas que puedes tocar
  • 3 cosas que puedes escuchar
  • 2 cosas que puedes oler
  • 1 cosa que puedes saborear

Protocolo de Autocuidado Diario:

  • Mañana: 5 minutos de mindfulness
  • Durante el turno: Pausas de 2 minutos cada 2 horas
  • Noche: Registro emocional de 3 minutos
  • Semanal: Actividad placentera no médica

Ser los Mentores que Hubiéramos Querido Tener

Cada vez que estemos frente a un residente, recordemos que también fuimos esa persona insegura que buscaba orientación. Usemos la empatía como nuestra principal herramienta pedagógica.

Preguntas que Transforman:

  • «¿Cómo te sientes con este caso?»
  • «¿Qué necesitas para sentirte más seguro?»
  • «¿En qué puedo apoyarte hoy?»
  • «¿Qué has aprendido de esta experiencia?»

Tabla Comparativa: «Métodos de Enseñanza Tradicional vs Humanizada»

AspectoMétodo TradicionalMétodo Humanizado
Filosofía«La letra con sangre entra»«Formar sin romper»
Manejo del errorHumillación públicaOportunidad de aprendizaje
ComunicaciónVertical, autoritariaHorizontal, empática
EvaluaciónPunitivaFormativa
Apoyo emocional«Aguanta o vete»Acompañamiento activo
Horas de trabajoSin límitesEstablecer un limite máximo.
ResultadoMédicos «duros»Médicos resilientes

La Evidencia Científica que Respalda el Cambio

Los estudios son contundentes. En el análisis de factores de riesgo para deserción académica [7]:

  • La depresión es el predictor más fuerte de abandono de estudios
  • Las especialidades de mayor riesgo son anestesiología, medicina interna y gineco-obstetricia
  • El primer año de residencia es el período de mayor vulnerabilidad
  • Los factores institucionales (horas de trabajo, ambiente laboral) son modificables

Mi Compromiso Personal (Y mi invitación para ti)

Yo también he sido esa mujer que intenta llegar a todo y siente que no alcanza. Como mamá, esposa, emprendedora y profesora, entiendo la presión de múltiples roles. Pero estoy convencida de que este cambio es posible.

Comienza con una pausa, con una palabra de aliento, con la decisión consciente de ser esa voz que alienta en lugar de la que destruye.

Mi compromiso es:

  • Mantener galletas, dulces o algo en mi bata, darte chance que vayas por unos tacos y una coca, que te tomes tu cafecito y  siempre tener abrazos disponibles y darme tiempo para escucharte.
  • Corregir con firmeza pero sin humillar
  • Reconocer cuando no sé algo y aprender junto a mis residentes
  • Crear espacios seguros para el error y el aprendizaje
  • Ser la mentora que hubiera querido tener

Pero tambien es necesario tu compromiso como residente:

  • Conocer a tus pacientes
  • Estudiar
  • Autocuidado
  • Apoyo entre pares
  • Respeto bilateral
  • Buen trato a los estudiantes o medicos residentes que vienen detras de ti.
  • Resiliencia
  • Aprovechar cada oportunidad de aprendizaje
  • Recordar por que estas aqui

«El cambio comienza contigo, pero no termina contigo»

Cada residente que se compromete con este movimiento se convierte en una semilla de transformación. No se trata de ser perfecto, sino de ser consciente y comprometido con el cambio.

La medicina necesita profesionales técnicamente excelentes Y emocionalmente saludables. No es una elección entre una cosa u otra; es la única forma sostenible de ejercer esta noble profesión.

Tu compromiso hoy determinará la medicina del mañana.

El Llamado a la Acción

Este es un llamado a la acción. A ti, colega, profesor, residente o estudiante. Te invito a reflexionar: ¿qué legado quieres dejar?

Tu como residente como te estas portando con tus internos y tus preinternos, estas repitiendo la historia de maltrato y humillación y ganando el respeto con miedo?

Tu que eres un medico joven y recién egresado, que tienes el conocimiento fresco y estas a unos años de diferencia de ellos, que aun te confunden con estudiante o residente, como demuestras que eres capaz y que eres el responsable, como separas la amistad de lo laboral, como te ganas el respeto y admiración de los jóvenes estudiantes.

El futuro de la medicina, una más compasiva y humana, está en nuestras manos.

Cómo Puedes Sumarte a Esta Revolución Silenciosa:

  1. Comparte tu historia – Rompe el silencio sobre tu experiencia
  2. Practica la empatía activa – Escucha sin juzgar
  3. Implementa pequeños cambios – Una palabra amable puede cambiar un día
  4. Busca ayuda cuando la necesites – No es debilidad, es sabiduría
  5. Sé el cambio – Modela el comportamiento que quieres ver

Recursos de Apoyo Inmediato

Si Eres Residente y Necesitas Ayuda:

Líneas de Crisis 24/7:

  • Línea de la Vida: 800 911 2000

Aplicaciones de Apoyo:

  • Headspace (meditación)
  • Calm (relajación)
  • MindShift (manejo de ansiedad)

Señales de Alarma para Buscar Ayuda Profesional:

  • Pensamientos de autolesión
  • Uso de sustancias para afrontar el estrés
  • Aislamiento social extremo
  • Pérdida significativa de peso o apetito
  • Insomnio persistente

Reflexión Final: Porque cuidar de nuestras emociones No es opcional

Como pediatra, he aprendido que los niños no necesitan padres perfectos; necesitan padres dispuestos a crecer junto con ellos. De la misma manera, nuestros residentes necesitan mentores dispuestos a evolucionar, a reconocer cuando se han equivocado y a comprometerse con hacer las cosas mejor.

Estamos en el umbral de una revolución que no se hace con pancartas, sino con:

  • Pequeños actos de bondad en cada interacción diaria
  • Palabras de aliento que reemplacen la crítica destructiva
  • La decisión consciente de romper cadenas generacionales de maltrato
  • Espacios seguros donde el error sea oportunidad de aprendizaje
  • Modelos de mentoría basados en evidencia neurocientífica

Si tú también crees que podemos formar sin romper, que un sistema que humaniza la enseñanza es posible, acompáñame en esta revolución silenciosa. Porque cuidar de nuestras emociones no es un lujo, es una necesidad para quienes cuidarán de otros.

En un mundo donde la inteligencia artificial avanza, la empatía y el juicio clínico humano son insustituibles. Formemos médicos competentes, pero también compasivos. Exijamos excelencia, pero también ofrezcamos humanidad.


Una última reflexión personal…

Mientras escribo estas líneas, mi hija de 6 años me pregunta por qué trabajo tanto, si estoy de vacaciones. Le explico que ayudo a otros doctores a sentirse mejor para que puedan ayudar a más niños como ella. Me dice: «Entonces eres como una doctora de doctores, mami.» Aun no mi niña, pero lo intentaré.

Y sí, eso es exactamente lo que quiero ser. Una doctora de doctores. Alguien que cuida de quienes cuidan. Alguien que entiende que detrás de cada bata blanca hay un corazón que también necesita ser cuidado.

Si esta entrada tocó tu corazón, si te sentiste identificado/a, si crees que podemos hacer la diferencia, no te quedes callado/a. Comparte tu historia, extiende tu mano, sé la voz que alienta.

Porque al final del día, no seremos recordados por los diagnósticos que hicimos, sino por las vidas que tocamos y los corazones que sanamos. Y eso incluye los nuestros.

Con todo mi cariño y la firme convicción de que el cambio es posible,

Skarlett 💙
Tu pediatra de emociones


P.D.: Si eres residente y estás leyendo esto, quiero que sepas algo: eres más fuerte de lo que crees, más capaz de lo que imaginas, y mereces todo el apoyo del mundo. No estás solo/a en esta batalla. Estamos contigo. 🤗


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Juntos podemos transformar la medicina, un corazón a la vez. 💙


Referencias Científicas

[1] Ocampo Valencia, D.B.P., et al. (2022). Prevalencia de depresión, ansiedad y burnout en médicos residentes de nuevo ingreso en Hospitales Angeles del área metropolitana. Acta Médica Grupo Angeles, 20(4), 302-306.

[2] Aguilera, M.L., et al. (2015). Niveles de ansiedad de médicos residentes. Revista Guatemalteca de Cirugía, 21, 22-28.

[3] Carmona Montiel, A.K. (2022). Prevalencia de depresión y ansiedad en los médicos residentes de primer año del Instituto Mexicano del Seguro Social de la Representación Querétaro [Tesis de especialidad]. Universidad Autónoma de Querétaro.

[4] Camarillo-Nava, V.M., et al. (2024). Depresión, ansiedad y burnout, y su asociación con ideación de deserción académica en médicos residentes. Atención Familiar, 25(2), 92-101.

[5] Nava Ríos, S.E., et al. (2025). Niveles de ansiedad y depresión en médicos residentes de un hospital infantil. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, 6(3), 584-607.

[6] World Health Organization. (2022). International Classification of Diseases, 11th Revision (ICD-11). Geneva: WHO.

[7] Quek, T.T., et al. (2019). The Global Prevalence of Anxiety Among Medical Students: A Meta-Analysis. International Journal of Environmental Research and Public Health, 16(15), 2735.

[8] Mao, Y., et al. (2019). A systematic review of depression and anxiety in medical students in China. BMC Medical Education, 19, 327.

Publicado en Adolescencia, carga mental, Crianza, Depresion, Salud Mental, Suicidio

🧠💔 ¿Por qué un adolescente podría querer morir?

Comprendiendo lo que nuestros adolescentes no se atreven a decirnos.

✍🏻 Por Dra. Skarlett Ruelas – Pediatra, mamá, maestra y aprendiz del mundo emocional de niños y adolescentes.

Pensar en por qué sucede y atreverme a escribir esto es difícil sin sentir un nudo en la garganta. Sin pensar en las caritas de los niños que llegaron a la atención en urgencias por crisis de ansiedad, intoxicación con medicamentos, intento de asfixia o autolesiones. Niños y no tan niños desde los 11 a los 17 años, con familias de todo tipo, estratos socioeconómicos, grados escolares, pero todos en común padres consternados por no haberse dado cuenta de que algo estaba mal con su hijo.

Como pediatra he escuchado todo tipo de historias, durante las hospitalizaciones prolongadas, de esos adolescentes que tienen una mirada que poco a poco me he enseñado a distinguir. Adolescentes que físicamente parecen casi adultos, pero al sentarme a escucharlos y preguntarles desde el corazón ¿Cómo estás? Y decirles estoy aquí para escucharte, se transforman en niños frágiles y vulnerables, muchachos de 1.80mt de estatura que al final de una conversación te dan un abrazo, niñas que te cuentan lo que a nadie se han atrevido a decirles, al solo darles unos minutos de escucha activa, atención y confianza. Estas historias y los niños que están detrás de ellas me han hecho llegar hasta donde estoy hoy, una pediatra que lucha por la empatía y la sensibilidad de mis residentes hacia esos niños, aprender a no juzgarlos, escucharlos y acompañarlos, perder el miedo a los adolescentes y ver que ellos necesitan la misma o más atención que el neonato prematuro o el niño con cardiopatía compleja. He realizado un esfuerzo extra en mis horas libres, mis noches y he empezado a estudiar un poco sobre ellos, para brindarles lo mejor de mí. Estos últimos meses les he transmitido un poquito de lo que he aprendido a los residentes sobre temas de psicología infantil, psiquiatría, puericultura y el desarrollo del cerebro del adolescente, esperando haber logrado mi objetivo y sembrar en ellos una semillita de curiosidad y empatía hacia los adolescentes.

Como mamá, hay días en los que llego a casa y lo primero que hago es abrazar fuerte a mi hija para que me llene de energía y transmitirle que siempre estaré para ella, llamar a mi sobrino que es mi adoración, pensando en todos los chicos que no tuvieron un abrazo a tiempo y que no se sentían acompañados en esos momentos difíciles, incluso pensando en mí misma cuando era adolescente, agradeciendo la presencia de mi mamá en todas las etapas más grises de mi vida, y pienso en como yo podría haber sido una de esas niñas con cutting de no ser porque ella siempre estuvo conmigo y detecto los focos rojos a tiempo.

Como profesora, he visto a mis residentes enfrentarse con impotencia al dolor emocional, al no saber cómo acercarse a esos niños que sufren y les duele pero que no hay analgésico que cure su malestar.

📊 ¿Qué está pasando con nuestros adolescentes?

Según la OMS, el suicidio es la cuarta causa de muerte en adolescentes de 15 a 19 años.

En México, el INEGI muestra un aumento de más del 40% en la última década, siendo el grupo de 10 a 14 años el que más preocupa por el crecimiento acelerado de los casos.

Detrás de cada número hay una historia no contada: un niño que dejó de jugar, una adolescente que se rindió en silencio, una familia buscando respuestas en el vacío.

🧠 Adolescencia: una tormenta cerebral

El sistema límbico (emociones) va a 180 km/h, mientras la corteza prefrontal (razón, juicio) apenas se está construyendo. Eso explica su impulsividad, sensibilidad extrema al rechazo y dificultad para pedir ayuda. Y si a esa tormenta interna le sumamos otros factores que pueden estar viviendo: violencia familiar, ausencia emocional, bullying o redes sociales tóxicas el riesgo se multiplica.

🔍 ¿Por qué están tan tristes los adolescentes?

Un artículo publicado en The Atlantic por el periodista Derek Thompson, titulado “Why American Teens Are So Sad”, analiza cuatro factores que, desde la evidencia científica, explican el incremento en los trastornos mentales adolescentes. Lo revisamos aquí desde la perspectiva médica, emocional y social:

1️⃣ Redes sociales y los teléfonos inteligentes: espejo distorsionado

«Para muchos adolescentes, el algoritmo los entiende más que su familia.»

Pero ese algoritmo también:

  • Normaliza el dolor como parte inevitable de la adolescencia.
  • Promueve la autolesión o el suicidio como una salida.
  • Distorsiona la realidad, mostrando vidas perfectas.
  • Exacerba la comparación social y el aislamiento.
  • Los expone a bullying silencioso y comparación constante

Estudios (Twenge et al., 2018; Montag et al., 2021) confirman que el uso excesivo de redes sociales afecta la autoestima, el sueño y la salud mental, correlacionándose con el aumento de la ansiedad, la comparación social, el acoso en línea y la disminución del sueño en adolescentes, particularmente en adolescentes mujeres.

  • La evidencia clínica y neuropsicológica coincide con el artículo: la hiperconectividad digital estimula el sistema dopaminérgico de forma adictiva.
  • El uso prolongado se asocia a alteraciones en el sueño, TDAH funcional, ansiedad social y disminución de la autoestima.
  • La American Academy of Pediatrics recomienda limitar tiempo de pantalla, promover el uso supervisado y educar sobre el contenido.

2️⃣ Aislamiento social: solos entre todos

Cada vez pasan menos tiempo con amigos, en actividades presenciales, al aire libre, en la vida. La conexión virtual ha reemplazado la interacción cara a cara y los vínculos reales. Y eso se paga caro:

  • Mayor soledad.
  • Dificultades para pedir ayuda.
  • Menor tolerancia a la frustración.
  • Reducción de la calidad del vínculo humano y la práctica de habilidades socioemocionales.

La pandemia agravó esta desconexión (Loades et al., 2020), y hoy tenemos una generación que se siente profundamente sola en compañía.

3️⃣ Cultura de fragilidad emocional

Se ha confundido cuidar con sobreproteger. Muchos adolescentes crecieron escuchando que todo lo incómodo es dañino. Pero evitar el malestar no enseña a vivir, solo a temer.

Muchos crecieron escuchando: “no llores”, “no exageres”, “no te enojes”. Resultado: no saben qué hacer con lo que sienten. Y el miedo a sentirse mal, los deja sin herramientas para levantarse.

Estudios como los de Haidt & Lukianoff (2018) señalan cómo la hipersensibilidad emocional y la cancelación del conflicto impiden construir resiliencia.

Educar emocionalmente también es enseñar a tolerar lo incómodo sin huir.

Se ha normalizado que cualquier dificultad emocional sea vista como trauma, debilitando el umbral de tolerancia a la frustración.

4️⃣ Un mundo aterrador

Violencia escolar, guerras, cambio climático, pandemias, pobreza, bullying, abuso…
Las noticias llegan directo al celular, sin filtro, sin pausa.

Ese bombardeo permanente hace que muchos adolescentes pierdan la esperanza.
Sienten que el futuro es incierto, peligroso o directamente inviable. Y el cuerpo reacciona:

  • Trastornos del sueño.
  • Ansiedad generalizada.
  • Estrés tóxico crónico.
  • Conductas de riesgo.

Sin embargo, la mirada clínica requiere ir más allá. La salud mental adolescente no se resuelve con diagnósticos rápidos ni culpabilizando redes sociales. Requiere una intervención ecológica: hogares conectados, escuelas humanas, redes digitales éticas, y pediatras conscientes del nuevo paradigma emocional.

🩺 El pediatra: la primera línea (y a veces, la única)

Cuando un adolescente llega al hospital por una crisis emocional, no siempre ve primero a un psiquiatra o psicólogo. Nos ve a nosotros, los pediatras. Somos el primer oído que escucha, los primeros ojos que ven. Y eso nos convierte en una posibilidad real de cambiar el destino.

👩‍⚕️ ¿Cómo debe ser nuestro abordaje?

Con cercanía, respeto y sin miedo. No basta con ser médicos del cuerpo. Hoy más que nunca, también debemos cuidar el alma.

✔️ Escuchar sin juicio: no minimizar, no etiquetar.

✔️ Preguntar con honestidad: ¿Has pensado en hacerte daño? ¿Te sientes triste todo el tiempo?

✔️ Conversar con ellos a solas y en privado: muchas veces, lejos de papá y mamá, pueden por fin hablar.

✔️ Explicar límites de confidencialidad: “Todo lo que digas aquí es privado, salvo que crea que tu vida corre peligro. Entonces, te ayudo a buscar apoyo.”

✔️ Observar los focos rojos: autolesiones, aislamiento, insomnio, bajo rendimiento escolar, frases como “ya no quiero estar aquí”.

👨‍👩‍⚕️ Como pediatras, también educamos y acompañamos familias

Nuestra responsabilidad no termina con una receta, y va más allá de esos 15 minutos de consulta. Toca hablar con papás que no saben por dónde empezar o no entienden que está pasando. Y hay que hacerlo con firmeza, empatía y sin rodeos:  Esto no es flojera. No es inmadurez. No es solo una etapa. Brindar recursos reales: líneas de ayuda, psicólogos, psiquiatras, grupos de apoyo. Reforzar la presencia parental emocional, no solo física.

⚠️ ¿Cuándo sospechar depresión severa o riesgo suicida?

  • Dolor abdominal o de cabeza recurrentes sin causa médica clara
  • Conductas retadoras, impulsivas o agresivas
  • Consumo de alcohol o sustancias
  • Disminución en el rendimiento escolar
  • Desinterés en las cosas que antes les apasionaban

🧩 Factores psicosociales que debemos tener en el radar:

  • Bullying (digital o presencial)
  • Duelos no resueltos
  • Abuso físico, emocional o sexual
  • Enfermedades crónicas o discapacidades
  • Rechazo por identidad sexual o género
  • Falta de límites o vínculos con adultos
  • Expectativas familiares inalcanzables o nulas

👨‍👩‍👧‍👦 El papel irremplazable de papás, maestros y amigos

Ningún adolescente debería atravesar la tormenta solo. Los adolescentes requieren:

🔹 Padres presentes, disponibles emocionalmente, que escuchen sin interrumpir, sin juzgar. Así mismo es necesario acompañar a los hermanos porque ellos también sienten, necesitan contención, información, y amor.

🔹 Maestros atentos al lenguaje no verbal, a las señales, pendientes más allá de una calificación.

🔹 Amigos valientes, que pregunten: ¿Estás bien?

Los padres cargan con la culpa. Los hermanos, con el miedo. Los amigos, con el vacío. Es indispensable que también ellos reciban atención emocional especializada, para evitar una segunda tragedia.

📌 Reflexiones clave para pediatras, padres y maestros

  • No basta con evitar lo negativo, hay que construir lo positivo: relaciones humanas, propósito, límites saludables y sentido de pertenencia.
  • El adolescente necesita adultos emocionalmente disponibles, no sobreprotectores ni desconectados.
  • Educar en emociones es urgente, tanto como vacunar o enseñar a leer.
  • La salud mental no es moda ni privilegio: es una necesidad estructural para el desarrollo.

🩺 ¿Qué hacemos como pediatras, maestros, papás?

✔️ No minimices: su tristeza no es drama, es dolor real.
✔️ Pregunta con el corazón y escucha con el alma.
✔️ Observa señales: aislamiento, autolesión, cambios de conducta.
✔️ Sé un refugio, no un juez.
✔️ Y si no sabes cómo ayudar, acompaña hasta que alguien más pueda.

Como pediatras, educadores y madres/padres, tenemos una responsabilidad colectiva: acompañar, comprender y guiar, no solo medicar o regañar. La tristeza adolescente es un síntoma. El trabajo real está en el fondo.

🛠️ Recomendaciones académicas y clínicas

ÁreaAcción concreta
Consulta pediátricaIncluir tamizaje emocional en pacientes que nos den datos clínicos de depresión, ansiedad, conductas de riesgo o conducta suicida
Intervención educativaCapacitar a docentes en salud mental y educación emocional; reducir factores escolares de estrés.
CrianzaPromover autorregulación emocional, autonomía progresiva y límites con afecto.
Política públicaCampañas masivas de prevención en salud mental; regulación de algoritmos digitales nocivos.

🌱 ¿Qué podemos hacer hoy?

  • Hablar del tema. Sin miedo, sin tabú.
  • Validar el dolor, aunque no lo entendamos.
  • Observar sin juzgar.
  • Educar emocionalmente desde casa y escuela.
  • Preguntar con el corazón: “¿Qué necesitas hoy?”
  • Pedir ayuda profesional sin vergüenza.
  • Recordar que prevenir no es exagerar… es salvar vidas.

❤️ Tú puedes ser ese adulto

Ese pediatra, maestro, amigo o papá que ve lo que nadie más quiere ver.

El que sostiene cuando todos sueltan.

El que pregunta cuando otros evitan.

El que escucha sin miedo lo que duele.

Y si tú, que estás leyendo esto, también estás cansado… también puedes pedir ayuda.

Porque cuidar a otros también agota.

Y porque la salud emocional también empieza contigo.

Porque lo que no se ve… también duele.

Pero lo que se acompaña, puede sanar.