Aprender a cuidar a otras personas no nos vuelve inmunes al cansancio, la ansiedad, la tristeza ni las crisis. Hablar de salud mental durante la formación sanitaria también es hablar de seguridad, humanidad y responsabilidad profesional.
Actualizado el 13 de agosto de 2026. Esta entrada retoma y amplía una línea de trabajo previa de Pediatra de tus Emociones™ sobre salud mental en residentes, primeros auxilios psicológicos y formación médica humanizada, incorporando una mirada más amplia que incluye también a estudiantes universitarios de las profesiones de la salud.
Quien cuida también necesita cuidado.
Estudiar medicina, enfermería, psicología, odontología, nutrición, fisioterapia u otra profesión sanitaria puede ser profundamente significativo. También puede implicar exigencia académica, exposición al sufrimiento, incertidumbre, evaluaciones constantes, jornadas largas y, conforme avanza la formación clínica, responsabilidades cada vez mayores.
En ese contexto, algunas formas de malestar pueden llegar a normalizarse: dormir poco, sentirse agotado, dejar de disfrutar lo que antes importaba, vivir con ansiedad constante o pensar que pedir ayuda significa no ser suficientemente fuerte para la profesión elegida.
Pero normalizar el sufrimiento puede retrasar la ayuda. Y reconocer que algo necesita atención no convierte a nadie en menos capaz, menos comprometido ni menos profesional.
No todo malestar es lo mismo
Uno de los primeros pasos es evitar llamar burnout a cualquier forma de cansancio o, en el extremo opuesto, atribuir todos los síntomas a «solo estrés». Son conceptos relacionados, pero no equivalentes.
Estrés
El estrés puede aparecer ante periodos de alta exigencia y disminuir cuando la demanda cede y existe tiempo suficiente para recuperarse. No todo estrés significa enfermedad.
Burnout
La Organización Mundial de la Salud describe el burnout como un fenómeno ocupacional relacionado con estrés crónico en el trabajo que no ha sido manejado con éxito. Incluye agotamiento, mayor distancia mental o cinismo respecto al trabajo y sensación de menor eficacia profesional. No es sinónimo de depresión.
Problemas de salud mental
Ansiedad, depresión, crisis emocionales, trastornos relacionados con sustancias y otros problemas pueden persistir e interferir con el funcionamiento cotidiano. En estos casos puede ser necesaria una valoración profesional individual.
No todo se explica por «solo estoy cansado».
¿Por qué a veces cuesta tanto pedir ayuda?
Existe una paradoja particular en las profesiones sanitarias: podemos aprender a reconocer síntomas en otras personas y, al mismo tiempo, tardar en admitir que nosotros mismos necesitamos apoyo.
- Autosuficiencia: «debería poder resolverlo solo».
- Estigma: miedo a ser percibido como débil, inestable o incompetente.
- Confidencialidad: preocupación por quién conocerá la información y si tendrá consecuencias académicas o profesionales.
- Tiempo y acceso: horarios que dificultan acudir a una consulta o no saber a qué servicio dirigirse.
- Normalización: pensar que sentirse así es simplemente «parte de la carrera» o «parte de la residencia».
- Cultura profesional: haber aprendido que un buen estudiante o residente debe aguantar sin quejarse.

Señales de que ya no conviene seguir posponiéndolo
Una señal aislada no define un diagnóstico. Importa observar la persistencia, la intensidad, el cambio respecto al funcionamiento habitual y cuánto está interfiriendo con la vida cotidiana.
- alteraciones persistentes del sueño, apetito o energía;
- ansiedad, irritabilidad, tristeza o desesperanza que aumentan;
- aislamiento o pérdida de interés en actividades y relaciones;
- dificultad creciente para concentrarse, estudiar o trabajar;
- sentimiento constante de fracaso, inutilidad o desconexión;
- uso de alcohol, medicamentos u otras sustancias para poder sobrellevar lo que se siente;
- sensación de que ya no es posible seguir funcionando de la misma manera.
No es necesario esperar a cumplir criterios de un diagnóstico ni llegar a una crisis para solicitar una valoración.
No todo depende de la fuerza de voluntad
Hablar de salud mental en estudiantes y residentes únicamente en términos de «resiliencia» puede resultar insuficiente e incluso injusto. Las estrategias individuales de autocuidado pueden ser útiles, pero no compensan ambientes de formación inseguros o sistemáticamente desgastantes.
También influyen la sobrecarga, las jornadas y guardias, la falta de recuperación, las jerarquías rígidas, la violencia verbal, el acoso, la discriminación, el miedo a equivocarse, el apoyo de supervisores y compañeros y la existencia —o ausencia— de rutas confidenciales de atención.
El problema no siempre está en la persona. A veces también está en el sistema.
¿Qué puedo hacer si me identifico con esto?
1. Ponle nombre a lo que estás viviendo. No necesitas tener un diagnóstico para reconocer que algo no está bien.
2. Habla con alguien de confianza. Puede ser un amigo, compañero, familiar, tutor o docente que se sienta seguro para ti.
3. Identifica una ruta profesional de ayuda. Dependiendo de tu institución puede existir un servicio de salud universitario, psicología, psiquiatría, medicina, programas de bienestar o atención externa confidencial.
4. No esperes a una crisis. Buscar ayuda antes de que el deterioro sea grave puede facilitar una intervención más temprana y segura.
Si te preocupa un compañero
A veces quien está sufriendo no es quien inicia la conversación. Un compañero puede notar aislamiento, agotamiento, cambios de conducta o frases que generan preocupación.
Puede ayudar
- preguntar de manera directa y respetuosa cómo se siente;
- escuchar sin juzgar ni apresurarse a solucionar;
- validar el malestar;
- ayudarle a identificar apoyo profesional;
- ofrecer acompañarlo si lo desea.
Conviene evitar
- minimizar: «no es para tanto»;
- comparar: «todos estamos igual»;
- bromear sobre su malestar;
- presionarlo para que cuente más de lo que quiere;
- convertirse en su terapeuta.
Acompañar no significa asumir solo la responsabilidad por la salud mental de otra persona. También implica reconocer cuándo es necesario acercarla a una red profesional.

Lo que también debería hacer una institución
Una cultura de formación saludable no se construye únicamente diciendo a los estudiantes y residentes que se cuiden mejor. También requiere condiciones que hagan posible pedir ayuda sin temor.
- rutas claras, accesibles y confidenciales de atención;
- tiempo real para acudir a una consulta;
- condiciones razonables de descanso y recuperación;
- prevención y atención de violencia, acoso y humillación;
- capacitación de docentes y supervisores para detectar sufrimiento y actuar de manera adecuada;
- tutoría clínica y acompañamiento humanizado;
- una cultura donde solicitar ayuda no se interprete como falta de compromiso.

Para recordar
No necesitas tocar fondo para pedir ayuda.
Pedir ayuda a tiempo no es una falla profesional.
El bienestar no puede depender solo de cuánto aguante una persona.
Formar profesionales competentes también implica aprender a cuidar a quienes están aprendiendo.
Cuándo buscar ayuda urgente
Es importante buscar atención urgente cuando existen ideas de muerte o suicidio con riesgo para la seguridad, autolesiones recientes o crecientes, imposibilidad de mantenerse a salvo, intoxicación o consumo peligroso con pérdida de control, desconexión importante con la realidad o un deterioro tan intenso que la persona ya no puede cubrir necesidades básicas o funcionar con seguridad.
¿Qué hacer en ese momento?
- No dejar sola a la persona si existe riesgo inmediato.
- Buscar un lugar seguro.
- Pedir apoyo inmediato a alguien de confianza.
- Activar atención profesional urgente.
Si necesitas ayuda ahora en México
- Emergencias: 911.
- Línea de la Vida: 800 911 2000.
Estos recursos ofrecen orientación y canalización. No sustituyen la atención presencial en un servicio de urgencias cuando existe peligro inmediato.
Para seguir leyendo
- Formar sin romper: crisis emocional en residentes, un llamado a la acción.
- Dificultades emocionales en la residencia de pediatría: una realidad que no se cuenta.
- Cuando las emociones también llegan al hospital.
- El pediatra y la salud mental infantil y adolescente: más allá del cuidado físico.
Si lo que está pesando no es el trabajo sino un cambio en tu vida personal, una separación, una mudanza o una pérdida, puedes leer Entre lo que era y lo que sigue: liminalidad, resiliencia y reconstrucción.
Referencias
- Zhao R, Amanvermez Y, Pei J, et al. Help-seeking intentions, behaviors, and barriers in college students: a systematic review and meta-analysis. J Child Psychol Psychiatry. 2025;66(10):1593-1605.
- Lui JC, Sagar-Ouriaghli I, Brown JSL. Barriers and facilitators to help-seeking for common mental disorders among university students: a systematic review. J Am Coll Health. 2024;72(8):2605-2613.
- World Health Organization. Mental health at work.
- World Health Organization. Burn-out an occupational phenomenon: ICD-11.
- Secretaría de Salud. NOM-001-SSA-2023, Educación en salud. Para la organización y funcionamiento de residencias médicas en establecimientos para la atención médica.
Material educativo. No sustituye una valoración médica, psicológica o psiquiátrica individual.
Dra. Skarlett Ruelas · Pediatra · Pediatra de tus Emociones™


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