
Tu hijo al llegar a la adolescencia inicia un viaje de cambios a muchos niveles, hormonales, corporales, emocionales y cerebrales. Es importante que durante este camino ellos tengan nuestra compañía, guía y respeto, dándoles su espacio para aprender de sus errores, crecer con ellos y como padres iniciar el proceso de aceptar que nuestro bebé ya no es un niño y necesita su espacio e independencia. Como padres el comprender que es lo que sucede a nivel físico y que es lo que ellos sienten nos ayudara un poquito a hacer más llevadera esta etapa.
Recuerda tu adolescencia
Yo también viví una adolescencia y aunque ahora todo te parezca un mundo acabará pasando.
Trata de recordar como fue tu adolescencia, regresa a los días en que tuviste tu primera menstruación, los cambios que presentaba tu cuerpo, las relaciones con tus compañeros de escuela, la presión social de los estándares de belleza, tener tu primer novio y el tomar decisiones que marcaran tu vida futura como elegir una carrera. La lucha constante con la autoridad y las reglas que te imponían los adultos que estaban a tu cargo. El cómo querías ser independiente y como te sentías presionado y observado por los adultos. Los días en que sentías que no eras un niño, pero tampoco un adulto, cuando en las reuniones familiares no encontrabas tu lugar en la mesa. Recuerda esos días en los que estabas tan enojado que no querías ver a nadie o los días en que solo deseabas estar encerrado en tu cuarto sin hablar con nadie o los días en que llorabas sin saber por qué. También los días en que te sentías solo y que nadie te entendía. La adolescencia no fue una etapa fácil tampoco para nosotros, y aunque muchos tratamos de borrar esas paginas grises o intentamos recordar solo los momentos alegres, a otros nos dejaron cicatrices que aun de adultos tratamos de seguir sanando.
La mayoría de nosotros en nuestra adolescencia no tuvimos redes sociales, ni este bombardeo de información y puntos de comparación constante, nuestro circulo se mantenía en compañeros de escuela, primos, vecinos y amigos de la familia, hoy los adolescentes tienen día a día en la palma de su mano el acceso a imágenes e información de adolescentes de todo el mundo, interactúan con gente que no conocen e incluso corren el riesgo de tener contacto con adultos que se aprovechen de su inocencia. Los estándares de belleza, moda, estilo de vida, relaciones personales tienen un nivel más alto en comparación al que nos enfrentábamos nosotros, Pinterest, Instagram, Tik Tok, video juegos, apps de citas, hacen que el adolescente tenga una influencia constante de que es lo que debe hacer, comer, como vestirse o relacionarse con sus pares.
El adolescente pasa por un proceso de cambios que lleva varios años, e incluso aun cuando es considerado adulto después de los 18 años de manera legal, aun no ha concluido el camino hacia la madurez
Cambios Hormonales y Corporales
Durante la pubertad, las glándulas endocrinas liberan hormonas que desencadenan cambios físicos notables. Estos cambios también pueden generar incomodidad o inseguridades en los adolescentes, ya que su cuerpo cambia rápidamente. Como padres, validar sus emociones y ofrecer información clara sobre el desarrollo normal puede ayudarles a sentirse apoyados. Estar alerta ante datos de alarma de trastornos de alimentación como anorexia o bulimia, depresión, ansiedad o vigorexia. Enseñarles a respetar su cuerpo y respetar el cuerpo de los demás. Iniciar educación sexual y quitarnos los prejuicios que nos fueron inculcados a nosotros respecto al celibato, creencias religiosas y de preferencias sexuales. Como padres ellos deben sentir que nosotros somos su espacio seguro y siempre estemos ahí para acompañarlos.
Cambios en el Cerebro
El cerebro adolescente es tema tan fascinante como extenso y del cual hablaremos de manera más profunda en otras publicaciones. De manera general su cerebro pasa por un proceso de constante remodelación. Durante esta etapa:
- La amígdala, encargada de las emociones, tiene una actividad intensa, lo que puede llevar a respuestas emocionales más fuertes e incluso reacciones desproporcionadas.
- El lóbulo frontal, responsable de la toma de decisiones, el razonamiento y el control de impulsos, está en pleno desarrollo y no madura completamente hasta los 25 años. Por eso, muchas de sus decisiones pueden parecer impulsivas o basadas en la emoción del momento.
Este desequilibrio en el cerebro puede explicar por qué los adolescentes tienden a buscar recompensas inmediatas, reaccionan de manera más emocional y, en ocasiones, subestiman los riesgos.
Cambios emocionales.
En esta etapa, los adolescentes viven una montaña rusa emocional:
- Autoestima variable: Los cambios físicos y sociales pueden afectar cómo se perciben a sí mismos. Pueden sentirse inseguros un día y confiados al siguiente.
- Búsqueda de independencia: Quieren tomar sus propias decisiones, lo que puede llevar a desacuerdos con los padres.
- Exploración de su identidad: Los adolescentes buscan entender quiénes son y cómo encajan en el mundo, probando nuevos roles y desafiando normas.
- Mayor sensibilidad emocional: Las pequeñas cosas pueden parecerles enormes, y sus reacciones a menudo reflejan esta intensidad.
Es importante reconocer que sus reacciones no siempre son un «ataque» a los padres, sino una forma de procesar este torbellino interno. Una respuesta empática puede ser tan simple como decir: «Sé que esto es difícil para ti. Estoy aquí para escucharte». El solo estar presentes y que ellos sepan que estamos ahí, al adolescente no le gusta sentirse agobiado con la presencia de los adultos y los interrogatorios constantes, pero les reconforta el saber que tienen un adulto que los cuida y mantiene seguros.
Los Retos Diarios de los Adolescentes
Los adolescentes enfrentan presiones constantes:
- Académicas: Expectativas escolares y decisiones sobre su futuro.
- Sociales: Deseo de pertenecer a un grupo, manejar sus primeras relaciones y decepciones amorosas, mantener los lazos de amistad y enfrentar posibles casos de exclusión o bullying.
- Digitales: La constante comparación en redes sociales puede afectar su autoestima, así como la presión por estar siempre «conectados».
Conocer estos retos permite que como padres seamos más comprensivos y estemos preparados para ofrecer apoyo cuando lo necesiten.
Manteniendo la Conexión desde el Amor y el Respeto
La conexión con un adolescente y como relacionarnos con ellos es uno de los mayores retos como padres y una fase a la que la mayoría tenemos miedo de llegar, todos los padres tratamos de hacer lo mejor, pero no siempre tenemos los mejores métodos y herramientas, pero hay estrategias que nos pueden ayudar a fortalecer el vínculo, algunas de ellas son:
- Escucha activa: Dedica tiempo a escuchar sus inquietudes y emociones sin interrumpir o intentar resolver todo por ellos, muestra interés genuino en lo que les preocupa, dedícales tiempo de calidad y haz un espacio en tus ocupaciones para estar cerca cuando ellos te solicitan.
- Comunícate con claridad: Evita los sermones largos, trata de ser breve y claro.
- Valida sus emociones: Desde la empatía y el respeto, comprende como se siente el adolescente ante algunas situaciones, hazles saber entiendes lo que están pasando y que lo que sienten es válido. Frases como «Entiendo por qué te sientes así» ayudan a crear confianza.
- Ofrece apoyo sin imponer: Permíteles tomar decisiones siempre que sea seguro, guiándolos para que aprendan de las consecuencias.
- Dedica tiempo de calidad: Busca actividades que disfruten juntos, desde preparar una comida hasta ver una serie. Estos momentos fortalecen el lazo emocional.
- Establece límites claros y flexibles: Las reglas son importantes, pero también lo es adaptarse a sus necesidades cambiantes.
- Da ejemplo: Muestra comportamientos responsables y cómo manejar las emociones de manera saludable.
Ser padre de un adolescente es un aprendizaje constante que requiere paciencia, empatía y flexibilidad. Reconoce que esta etapa también es una oportunidad para que como familia crezcan juntos. Con amor, respeto y una comunicación abierta, puedes ayudar a tu hijo a navegar este desafiante pero maravilloso camino hacia la adultez.
¿Cuál ha sido tu mayor reto como padre de un adolescente, y qué estrategias han funcionado para ti?

